13 agosto 2011

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Cartas

CARTAS"La situación sí es muy grave, pero el título me pareció un poco exagerado. Hay que ser más optimistas", Emilio Zapata, Bogotá

No tan quebrado
 
Titula la revista SEMANA ‘¿Se quiebra el mundo?’ (edición n.° 1527) y detalla, a lo largo de nueve páginas, la cadena de eventos recientes y las dificultades por superar para el mundo en materia económica. No obstante, el artículo omite factores que son determinantes a la hora de responder preguntas como la planteada en el titular. Al evaluar esos factores, hay una respuesta contundente: el mundo no está quebrado.
 
María Fernanda Murillas Arcila
Bogotá

 
Pueda ser
 
Una vez más quiero felicitar a la revista SEMANA por su periodismo serio y su amplísimo contenido. En esta ocasión quiero referirme al artículo ‘Peligros para la sociedad’, de la edición n.° 1527. ¿Qué es para nuestro sistema judicial un peligro para la sociedad? ¿Acaso no hay miles de casos que han quedado en la impunidad porque nuestro sistema judicial prefiere dedicarles más tiempo y mayores recursos al morbo y a los posibles halagos que generan el seguimiento y el juzgamiento a las personalidades públicas? Posiblemente sea más interesante y de mayores méritos sentenciar detenciones preventivas injustificadas que investigar a violadores, extorsionistas, narcotraficantes o guerrilleros. Probablemente sí. ¡Que justicia la que tenemos!
 
Pueda ser que los juzgamientos a priori de la fiscal a los señores Andrés Felipe Arias y Bernardo Moreno, entre otros, no resulten una equivocación que le cuesten a la Nación una millonada, como fue el caso del exalmirante Gabriel A. Bacci, a quien el Estado indemnizó por 3.000 millones de pesos después de haber sido declarado inocente. Hoy día hay cerca de diez mil demandas contra el Estado por privación equivocada de la libertad.

Qué extraños resultan los prejuzga-mientos de nuestra fiscal. ¿Serán medidas politizadas o pagos a cuotas políticas?
 
Cristóbal Monsalve Botero
Medellín

 
En la casa del ahorcado…
 
En mi calidad de uribista que votó dos veces por Álvaro Uribe, me produce tristeza el estado de crispación en que ha caído el expresidente. No de otra manera se entiende que llame ‘falsos positivos’ (SEMANA n.° 1527) a las investigaciones a sus excolaboradores. Lo anterior equivale a que Samper hable de ‘elefantes’.
 
José Palomino
Bogotá

 
Ninguno ha dicho
 
Objetivo y realista, el artículo ‘La hecatombe del irreemplazable’ (SEMANA n.° 1526). No obstante, lo creo injusto, como son injustas la mayoría de las críticas contra el presidente Uribe. El solo hecho de rescatar de las garras de las Farc a Colombia bastaría para que los 45 millones de coterráneos le debiéramos reconocimiento y gratitud infinitos. Dignificar la patria y volverla un Estado viable no lo hizo ninguno de los últimos ocho presidentes que le antecedieron. Recordemos que para el año 2000 las Farc y los paramilitares ocupaban el 75 por ciento del territorio colombiano. Esto les parece poco a los antiuribistas de hoy, muchos de los cuales se beneficiaron de su política de seguridad y confianza inversionista. Ah, ¿la corrupción de algunos exfuncionarios? Bueno que les caiga todo el peso de la justicia después del debido proceso y no condenar a Álvaro Uribe por los delitos que un subalterno cometió. Hasta hoy ninguno ha dicho que Uribe lo mandó a infringir las leyes. Los colombianos de a pie, como yo, nunca olvidaremos el país que teníamos antes de Uribe. Al menos yo no desertaré de las filas del paisita. Estaré allí, como un soldado anónimo, por el resto de mis días.
 
Silvio Montaño Arango
Medellín

 
La verdadera hecatombe
 
Cree el expresidente Uribe (SEMANA n.° 1527) que trinar con insultos y bravuconadas a los que nos oponemos a la violencia, corrupción y daño al país, incluso involucrando a su familia, amigos y copartidarios en irregularidades que los conducen a la cárcel, es la verdadera hecatombe e irrespeto a la Nación. Heca-tombe creada por quien solo admite la refundación del país.
 
Ómar León Muriel A.
Medellín


Bien gobernados

Como SEMANA lo afirma en la edición n.° 1526, los colombianos nos sentimos bien gobernados. En este primer año, la administración Santos ha logrado fortalecer las instituciones, afianzar la paz, alcanzar un mayor crecimiento económico, combatir la corrupción, tender puentes y superar obstáculos con los países de la región, allanar conflictos divisivos internos, consolidar la Unidad Nacional, reformar puntos neurálgicos en el Congreso, intensificar el comercio internacional, restituirles sus tierras a campesinos afectados por la violencia, afrontar con éxito los estragos del invierno y, ante todo, una consistente gobernabilidad. Hoy, Colombia es un país más abierto y contemporáneo, optimista del futuro.
 
Miguel Durán Ordóñez
Bogotá

 
Estudiante o feligrés
 
La decisión de las directivas de la UPB de cancelar un seminario internacional en el que se pensaba hacer un homenaje al jurista y profesor alemán Robert Alexy (SEMANA n.° 1527, sección Enfoque) alerta sobre el papel retardatario que la jerarquía católica viene jugando abiertamente en los últimos tiempos. Desde la cruzada de Laureano Gómez, el país no había sentido el peso de los sectores más retardatarios de la Iglesia en debates cruciales de la vida social colombiana. La respuesta a la pregunta de en qué medida las universidades confesionales y las que son dominadas por grupos como el Opus Dei y otros ultraconservadores implican un riesgo para la libertad de conciencia de sus estudiantes y profesores y de la sociedad en general, la debe ofrecer urgente el Ministerio de Educación a la luz de la Constitución. La intolerancia es un factor de violencia y un riesgo a la armonía nacional, a su Estado laico y a su sociedad plural. No se puede tratar al estudiante como feligrés y hacer de una universidad una sacristía.
 
Juan Guillermo Gómez García
Medellín


Error de nombre
 
En la edición n.° 1527 (8 de agosto de 2011), sección Nación, página 40, aparece lo siguiente, al hablar de detenidos injustamente: “... el coronel Carlos Alfonso Velásquez, erróneamente acusado del asesinato de Álvaro Gómez”. Como se puede apreciar, quien redactó el artículo incurrió en un error garrafal, pues nunca he estado detenido y mucho menos por el asesinato del líder conservador. Quizás quiso referirse al coronel (r) Bernardo Ruiz Silva. Ruego el favor de hacer la correspondiente rectificación.
 
Coronel (r) Carlos Alfonso Velásquez R.
Bogotá

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