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| 12/3/2011 12:00:00 AM

Cartas

"¡Dios nos libre de que el invierno vaya, como han dicho, hasta marzo!", Carlos Alberto Ramírez, Cali.

Extremos y desproporcionados

Atentamente quiero referirme al artículo ‘Testimonio de una agonía’, publicado en la edición n.° 1543, con los siguientes comentarios, que considero un deber moral exponer. Indudablemente los “procedimientos extremos y heroicos”, desproporcionados, que los médicos practicaron a la paciente Consuelo Devis “para aplazar su muerte”, desde el momento en que llegaron a la conclusión científica de que “ya no había nada que hacer”, constituían “ensañamiento médico”, atentatorio contra su dignidad. Esta misma opinión la expresa el magistrado de la Corte Suprema Jaime Arrubla, quien decidió compartir con los lectores de SEMANA la trágica situación padecida por las distinguidas familias Devis Saavedra y Arrubla Devis, en solidario gesto que interpreto como un aporte tendiente a evitar a otras familias colombianas el sufrimiento que implica ver a uno de sus integrantes sometido a ese “ensañamiento” y como un llamado a que los médicos se abstengan de someter a sus pacientes a una “agonía constante”.

Infortunadamente, no pocos médicos consideran la muerte como un enemigo al que hay que vencer y piensan que deben hacer todo lo posible, “hasta lo último”, para aplazarla. Por ello, recurren a ayudas tecnológicas, medios artificiales y procedimientos desproporcionados, y viven como una derrota la muerte de alguno de sus pacientes. El prolongado sufrimiento del esposo, los hijos, los padres y demás familiares cercanos de la paciente ante su estado y su prolongada agonía; su posible sufrimiento, “si es que tenía algún grado de conciencia”, y los grandes costos debieron haberse evitado por el equipo médico tratante en cumplimiento del artículo 13 de la Ley 23 de 1981, conocida como Ley de Ética Médica, que ordena: “El médico solo usará los métodos y medicamentos a su disposición o alcance, mientras subsista la esperanza de aliviar o curar la enfermedad”.

En consecuencia, si se consideraba que ya no era posible alcanzar los objetivos de la medicina (sanar, curar, aliviar o rehabilitar), los procedimientos médicos practicados eran inútiles, ineficaces y desproporcionados, y por ello resultaban ilegítimos ética y jurídicamente, excepto los actos paliativos y de cuidado. Bien podría haberlos rechazado su esposo en ejercicio subrogado del derecho al “consentimiento informado”. No autorizar esos contraindicados procedimientos es un derecho del paciente competente o de su representante. Y no utilizarlos o suspenderlos es un ejercicio legítimo de la medicina y no un acto de “eutanasia”, como equivocadamente lo consideran algunos.

Darío Arcila Arenas
Medellín

 
Más que lamentable

En relación con su artículo ‘Obras son amores’ (SEMANA n.° 1543), resulta más que lamentable encontrar a todo un expresidente de la República adelantando actividades de oposición al gobierno actual mediante el uso de su imagen con miembros de la oposición al gobierno de otro país. La imagen del expresidente Uribe se la debe a Colombia, no es solo suya. Sin Colombia, el doctor Uribe no sería nada diferente a un terrateniente en una región apartada de alguna república bananera. Las faltas democráticas que predica en Chávez se encuentran en su propio pellejo. Parece que el doctor Uribe no ha comprendido que el “todo vale” fue la razón de las estrepitosas derrotas que acaba de padecer en materia electoral. El doctor Uribe, cuando habla o escribe, lo hace a título de expresidente de Colombia; de algún modo, habla o escribe Colombia. Resulta paradójico tener que decirle hoy a Uribe lo que les dijimos a las Farc el 4 de febrero de 2008 en la histórica jornada contra esa agrupación: “Colombia soy yo”.

Mario Serrato
Bogotá


Por el cambio climático

En su Informe Especial sobre el cambio climático de la edición n.° 1543, da al mismo tiempo tristeza y rabia ver la posición de países que son potencias mundiales, que cuentan con la tecnología y los recursos pero que son indiferentes ante esta situación que nos afecta a todos. No se necesita ser un experto en el tema para darse cuenta del momento tan delicado y decisivo en el que se encuentra nuestro planeta. Muchas gracias por dedicar espacio a un tema tan importante y hacernos tomar conciencia.

Claudia Milena Vélez Torres
Cali

 
No es tan fácil

Soy un asiduo lector de la única revista política y de reportajes de la problemática social que aún queda en el país, SEMANA, y quisiera hacer el siguiente comentario. Buena parte de la edición n.° 1540 está dedicada a la muerte del jefe de las Farc, Alfonso Cano, y se dice que ahora sí se acerca el fin del conflicto. Opino que la cuestión no es tan fácil. Hay que saber que las Farc dejaron de ser una mera guerrilla política y social que luchaba, según ellos, por reivindicar al pueblo. Hoy es una organización que tiene asideros en otros países, pues, como ya se sabe, su fuente principal de financiación está en el negocio del narcotráfico, enorme fuente económica. Leí en un diario muy conocido que, según la Fiscalía, la Procuraduría y el mismo gobierno, el 60 por ciento de los alcaldes hoy electos tuvieron como fuente de campaña dineros del narcotráfico, o sea, vivimos en un país donde las mafias mueven su poder y sus intereses desde tiempo atrás. Para el presidente Santos la lucha contra la corrupción es un enorme reto, como lo ha manifestado, pues hasta ahora los distintos gobiernos han sido más palabras que hechos. Es una corrupción en una economía jalonada por el narcotráfico.

Ricardo Alegría Zambrano
Popayán


Contra la promoción

Se han organizado marchas para protestar contra un proyecto de reforma a la ley de educación, que tiene aspectos buenos y otros susceptibles de mejorar y aun de ser eliminados. De esta manera se rechaza la necesidad del diálogo y vence la fuerza a la razón. Por supuesto que los estudiosos tienen, más que el derecho, la obligación de intervenir en el diseño de una Colombia mejor.

Ahora echo de menos que estudiantes, docentes y padres de familia no hayan protestado contra la malévola promoción automática, que permitió graduar bachilleres ignorantes; contra el copia y pegue, que estimula el plagio; contra la ociosidad, que genera las medias jornadas; contra el discurso negativo en unas clases de sociales; contra la abolición de la clase de valores y civismo; contra el olvido de la lectura y la buena escritura; contra la irreverencia que genera la abolición de pautas de comportamiento, so pretexto de garantizar el libre desarrollo de la personalidad; contra la multiplicación geométrica de la progenitura infantil y otras muchas conductas que dolosamente frustran el futuro de nuestros jóvenes.

Carlos Fradique-Méndez
Bogotá

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