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| 2/11/2012 12:00:00 AM

Cartas

"Solo mediante la verdad podremos pasar esa dolorosa página", Esther Rodríguez M., Medellín.

Trancón aéreo

Bien lo dice SEMANA en 'Nudo aéreo', en su edición n°. 1553 : "El país ya tiene un cuello de botella con las carreteras, y lo único que falta es que se arme un trancón aéreo".Considero que el nudo ya se armó, y lo único que no puede armarse es la deficiencia en la seguridad de vuelo, en este caso por los sobrevuelos permanentes de 30 y 40 minutos en el espacio aéreo de Bogotá con el consiguiente perjuicio en materia de costos, fatiga de las tripulaciones, de los pasajeros y de los propios controladores. Cuando lo que está en juego es la vida de miles de personas, la solución no da espera y los correctivos deben ser inmediatos y con responsabilidad conjunta entre los empleados y el gobierno. A esto se suma el colapso en materia de accesos terrestres a gran parte de nuestros aeropuertos, comenzando por la capital del país, y el lamentable estado de muchas de nuestras infraestructuras aéreas. No es tiempo de exponernos a sanciones por parte de la FAA (Federal Aviation Administration) y de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) cuando lo que está de por medio es el progreso de Colombia.

Antonio José Marulanda Rojas
Bogotá

¿Con qué autoridad?

¡Por Dios! ¿En qué universidades estudiarían los dos magistrados que conformaron mayoría en la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, que confirmó la sentencia contra el coronel Plazas Vega? (SEMANA n°. 1553). Y otra cosa: ¿Con qué autoridad, moral y jurídica, protesta el Consejo Superior de la Judicatura contra las críticas al fallo hechas por el presidente? Definitivamente, este es un país de ironías y absurdos.

Jorge Méndez Perilla
Tunja

Las víctimas tienen derecho

La carátula de su edición n°.1553 sintetizó magistralmente el dilema de la sociedad colombiana ante los lamentables y luctuosos hechos del Palacio de Justicia. Si el país desea comenzar a transitar el camino hacia un futuro de paz, tranquilidad y progreso tiene que cerrar heridas abiertas como las del Palacio de Justicia, y eso, sin duda, pasa por reconocer la verdad, por dolorosa que sea, y hacer un verdadero esfuerzo de reconciliación con el compromiso solemne ante el país de que hechos como esos jamás podrán repetirse. La verdad consiste en reconocer que la toma fue, además de un suicidio político, un hecho demencial abiertamente criminal del M-19 que fue respondido con otro hecho abiertamente criminal de las Fuerzas Militares, en el que ni unos ni otros tuvieron respeto o consideración alguna con las personas inocentes que quedaron en medio del fuego cruzado y en el que sin duda hubo excesos incalificables que no se pueden negar ni desconocer.

Los familiares de las víctimas que fueron desaparecidas tienen derecho a conocer qué pasó con ellas, a que sus restos les sean entregados para que reciban cristiana sepultura. Ese gesto de verdad y reconciliación nos lo deben el M-19 y las Fuerzas Militares a todos los que vivimos en este país. Y continuamos esperándolo.

Segismundo Méndez Méndez
Montería


La autoría mediata

La condena al coronel Plazas Vega es producto de una extraña interpretación del Derecho basada en una discutible teoría, que consiste en decir que se le puede atribuir responsabilidad penal a una persona que no cometió un delito penal. La cómoda teoría, que puede dar para todo, dice que la persona puede ser vista como responsable de un crimen por el hecho de haber sido parte de la "estructura organizada de poder". Esa noción no existe en derecho positivo colombiano, es un desarrollo reciente y cuestionable que no es aplicado por los países democráticos por sus graves inconvenientes. Así mismo, permite que se le pueda imputar la "autoría mediata" de un crimen a quien no lo cometió o quien no intervino directamente en la ejecución del mismo, pero que "dominaba su realización sirviéndose de todo un aparato de poder". Así las cosas, el fallo tiene un gran sesgo político.

Capitán (r) César Castaño
Bogotá

Por la reconciliación

De cuando en cuando se abre la herida de lo que pasó en el Palacio de Justicia (SEMANA n°. 1553) y esto se debe a la ausencia de la verdad sobre lo que realmente sucedió ese día en el gobierno central y en el recinto de la justicia, por lo tanto seguimos sin perdonarnos. La reconciliación debe tener un animus, una intención que nazca de las partes en conflicto. Solo cuando eso se dé brotará espontáneamente el perdón. Por mandato de ley o de una de las partes, o de un tercero que exija perdón, este se dará, pero no se conseguirá la verdadera reconciliación entre colombianos. Por eso la herida sigue abierta y los actores del conflicto se encargan, según su interés, de echarle sal a la herida.

Los colombianos nos enredamos buscando la verdad porque no tenemos el coraje de aceptar nuestros errores, nadie la dice, nos mentimos mutuamente y cada uno tiene su verdad individual, por eso nos es tan esquiva la verdad colectiva. Sin reparación primero, sin la verdad sobre todas las cosas, es casi imposible el perdón. Lo hacemos enunciativo y simbólico, pero no es real. Si seguimos enojados se va a prolongar por siempre la consecución de la paz y la tierra no dará el fruto de la verdadera reconciliación. Todos aparentamos decir la verdad, muy pocos la dicen tal como es.

Norberto Ortega Vargas
Bogotá

…No caen como cocos

Permítanme manifestarles mi desacuerdo con su confidencial de la edición n°. 1553 titulado 'Sube como palma…'. Cada vez son más los atletas colombianos que se destacan a nivel internacional sobreponiéndose a las adversas condiciones de sus entornos. Los logros recientes de atletas convencionales y paralímpicos, como Mariana Pajón (bicicross), Ómar Pinzón (natación), Caterine Ibargüen (atletismo), Edwin Ávila (ciclismo), Kelly Martínez (patinaje), Radamel Falcao García (fútbol), Álvaro Galvis (ciclismo), Daniel Giraldo (natación), y de los juveniles Jossiemar Calvo, Jenny Paola Serrano, Natalia Giraldo, Óscar Tunjo, James Rodríguez, son realmente notables. Estar entre los 100 mejores golfistas del mundo y hacer parte de la serie Nascar es un privilegio del que pocos países gozan.

Carlos Eduardo Villegas Estrada
Bogotá

Carmen de Bolívar está de fiesta

Colombia está de plácemes por el centenario del maestro y 2012 será el año 'Lucho Bermúdez' (SEMANA n°. 1551). Nació músico y se cultivó desde niño, gracias a su tío abuelo José Manuel Montes, quien lo indujo a tocar los instrumentos de viento, saxofón, trombón, trompeta y flauta. El clarinete llegó después para inmortalizarlo como el mejor. Pero Bermúdez también incursionó en los clásicos como Rimsky-Kórsakov, Mussorgsky, Tchaikosvsky y Stravinsky, por lo que fue definido, por el maestro Pedro Biava, como el Kórsakov colombiano por su similar línea melódica. Compuso el porro operático tomando la primera parte de la ópera Carmen, de Georges Bizet (torerías), y fragmentos de otras para crear filigranas con su clarinete. La Orquesta de Lucho Bermúdez sigue siendo un emblema nacional y Matilde Díaz, fallecida, quien fue su esposa, su intérprete más universal. A ritmo de porro, cumbia y mapalé siempre será un grande, no solo de El Carmen de Bolívar, sino un músico universal.

Helena Manrique Romero
Bogotá
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