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| 3/31/2012 12:00:00 AM

Cartas

"¡Loor al máximo exponente del arte colombiano de todos los tiempos!", Mario Suárez Barragán, Cali

Bravo, maestro

En la portada de la edición n.° 1560 se rinde un homenaje al gran maestro Fernando Botero, heredero de esa raza de arrieros de Antioquia. El maestro con su luz nos pone a soñar y a pensar que todo en Colombia no son carteles de la salud, Dian, Bienestarina y contrataciones. Bien lo dice el maestro en esta célebre frase: “Lo triste es que si acaso se recupera el 10 por ciento del robo al erario”, en alusión al conformismo que adormeció a los colombianos ante el desangre descarado y doloso del fisco. Pero en medio de esa noche de desmemoriados y adormecidos, surge un colombiano de hacha y machete que, a pesar de las dificultades, como la que refiere en la frase “cuando no hay plata no se puede hablar de infancia feliz”, demuestra que sí se puede entrar en la gloria de los grandes. Él apuntaló sus sueños alimentados de la brisa, el aire, el mar, la tierra, los paisajes y los plasmó en la historia de los grandes soñadores. Son 65 años llenos de arte, triunfos, reconocimientos, buen nombre en el exterior, tres matrimonios de espíritu intrépido y un gran patrimonio artístico en su poder. Sin duda, es un personaje insigne, ejemplo para las nuevas generaciones y para honor y gloria de los colombianos de bien, amantes de la paz y el respeto a la vida.

Wilson José Ruz Mejía
Montería

 
Un hombre feliz

El maestro Botero (SEMANA n.° 1560) muy seguramente es un hombre feliz, porque como decía León Tolstoi “la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace”.

Gonzalo D. Prada, MD,
Bogotá

 
Réquiem por la historia

A propósito del artículo ‘La crisis de la Historia’ en el cual varios historiadores y académicos opinan con sobrada razón que la educación en Colombia atraviesa por su peor momento, una importante cadena radial realizó recientemente una encuesta entre 60 ciudadanos, transeúntes de la calle 85 en el norte de Bogotá. Se les preguntó si sabían quién era Napoleón Bonaparte y solo dos contestaron correctamente: una señora mayor – quien debió recibir una educación integral como la que yo recibí– y un joven universitario experto en Historia. De los otros 58, la mayoría contestó que no tenía idea, que jamás lo habían oído mencionar. Los pocos que respondieron, creyendo conocer al personaje, lo confundieron “con un conquistador mexicano de hace tiempo”, con un “escritor de cuentos infantiles” y con el Chómpiras, uno de los personajes del Chavo del ocho.

Recuerdo también que un 20 de julio, hace algunos años, un noticiero de televisión preguntó justamente al frente del Museo de la Independencia, en la calle décima, qué se celebraba en esa fecha y muchos jóvenes contestaron que se festejaba ¡la fiesta del Niño Dios del 20 de Julio!

Qué bueno y oportuno sería que el gobierno actual decidiera acabar con el revoltijo de materias llamadas Sociales, donde los niños confunden la Geografía con la Historia y las Ciencias Naturales, y de las que por supuesto, no aprenden ninguna de ellas. Esta insólita mezcolanza fue impuesta por el gobierno hace dos décadas y su resultado está claramente comprobado: no ha podido ser mas funesto. Antes de proponer al Congreso la polémica reforma de la educación superior, el Ministerio del ramo debería dedicar todos sus esfuerzos a mejorar la calidad de las normales, de sus docentes y de la educación básica, pues esos cortos, pero fundamentales, cuatro o cinco años son el único periodo de estudio que recibe la mayoría de la población infantil colombiana.

Elvira Cuervo de Jaramillo
Bogotá

 
Decisiones insospechadas

Desde hace 20 años, cuando suspendieron del pensum escolar las materias de Geografía, Historia y Literatura, (edición n.° 1560), me trasnocho pensando en los cerebros que tomaron estas decisiones insospechadas sin que se hubiera dado un debate y casi a hurtadillas. Sería bueno que SEMANA nos revelara el nombre del mandatario que permitió este exabrupto, qué ministro de Educación había y cuáles fueron los argumentos para tomar tamaña decisión.
 
Desde luego habría que restituir estas cátedras pronto, pues en este batiburrillo en que anda la educación en este país por lo menos es necesario que se ordene incluir de nuevo estas importantes cátedras para contribuir a mejorar el nivel educativo del pueblo colombiano. Como dijo Sócrates: “El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud”.

Flor Romero
Bogotá

De Superservicios

Es necesario hacer algunas aclaraciones al artículo ‘Viendo la sequía en Macondo’. (SEMANA n.° 1559). La primera es que desde febrero de 2006, cuando la Superservicios intervino a Acuecar, se han realizado inversiones por 18.421 millones de pesos, de los cuales 9.062 millones de pesos han sido ejecutados por la empresa para asegurar la fuente de abastecimiento de agua y los 9.359 millones restantes, por el municipio de El Carmen de Bolívar y el departamento de Bolívar, como es su responsabilidad, para la construcción de tanques y redes para el futuro sistema de acueducto.

Las inversiones ejecutadas por Acuecar, 9.062 millones de pesos, han estado orientadas a la exploración y consolidación de fuentes de abastecimiento; de poco serviría contar con un acueducto sin agua para suministrar. Se contrató la exploración y construcción de dos nuevos pozos profundos situados en el municipio de Ovejas, Sucre (no existen aguas subterráneas en el sector de El Carmen de Bolívar), al igual que se compró la tubería para la línea de 14,7 kilómetros que conducirá el líquido entre los nuevos pozos y el tanque de rebombeo, ubicado también en Ovejas, desde el cual se distribuye el agua al municipio de El Carmen. Con estas obras Acuecar dispone de una capacidad de suministro de 110 litros por segundo, el municipio demanda en la actualidad 120.

En reunión del pasado 13 de marzo en Cartagena, donde estuvo el gobernador de Bolívar, el viceministro de Agua y el superservicios, se estableció el compromiso para que en un plazo de 60 días la Gerencia del Plan Departamental de Agua determine cuáles son las obras y cuánto vale el plan de inversiones necesario para asegurar una cobertura del ciento por ciento en el servicio de acueducto. Para entonces también deberá estar definido el calendario de ejecución de las inversiones.

Todas las gestiones empresariales ejecutadas por la Superservicios tienen como objetivo principal asegurar el suministro de agua potable a los habitantes de El Carmen de Bolívar. No es fácil una intervención de estas características cuando, pese a los multimillonarios presupuestos ejecutados antes de la intervención como lo planteó el artículo de SEMANA, el municipio aún no tiene un sistema de acueducto y Acuecar se ve obligada a distribuir el agua en carrotanques que los usuarios recogen en tanques comunitarios y pimpinas.

César González Muñoz
Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios
Bogotá

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