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| 6/16/2012 12:00:00 AM

Cartas

"Adiós, mi general, no lo ovidaremos nunca", Carlina Ramírez Gómez, Medellín

Sí a Naranjo
Muy interesante y revelador el artículo de portada publicado en la edición n.° 1571 de SEMANA. El general Óscar Naranjo, al mando de la Policía Nacional, mostró ser un hombre sin tacha en los más de 40 años de servicio en esa institución y eso se refleja en los diez puntos que ustedes publicaron. Enfrentó a Pablo Escobar, el más sanguinario capo del narcotráfico que tuvo Colombia, y lo derrotó. Con éxito, también acabó con líderes guerrilleros como Raúl Reyes.

En un momento en que hay una alarmante crisis institucional, Naranjo se levantó como un paladín, como un defensor de la patria con principios y capacidades. Pocos en Colombia reúnen esas condiciones. Muy merecido el homenaje que ustedes le hicieron. No solo la Policía necesita hombres como Naranjo, el país también.

Pedro Celis
Bogotá

 
Como los demás

Uno de los cargos más ‘pantalleros’ de las instituciones colombianas es el de director de la Policía Nacional, desde épocas de Rosso José Serrano y Luis Enrique Montenegro. El general Óscar Naranjo no fue la excepción. Muchas de las operaciones que le atribuye SEMANA en el artículo de portada no son solo de él. Para nadie es un secreto que en la caída de Pablo Escobar tuvieron que ver Los Pepes, una sociedad tan macabra como el narco que lideraron el cartel de Cali y los Castaño. Los otros golpes referidos también tienen tono de epopeya, de leyenda, difíciles de creer. Si la memoria no me falla, cada tanto nos ufanamos de tener los mejores policías del mundo. Y muchos de ellos han sido más imagen que resultados. Noto que la prensa, con el debido respeto que se merece, muchas veces no tomó distancia de él.

José Manuel Henao
Medellín

 
Justicia para unos, injusticia para todos

Treinta años de verdad cumple esta revista y me sorprende el importante análisis que hace sobre la reforma a la Justicia (SEMANA n.° 1571). Cuando ya se apruebe en plenaria, ya todos los congresistas dirán ‘¡Eureka!’.

La Justicia en Colombia está en crisis. Es impresentable que asesinos como Javier Velasco estén libres luego de haber enfrentado un proceso judicial o lo es también que delincuentes, como los asaltantes de la 68 u otros delincuentes que se valen de incapacidades, puedan recibir casa por cárcel. Pero pienso, como lo presenta el artículo referido, que esta reforma se ha centrado en instancias en los procesos judiciales y aumento en el tiempo de permanencia y no en el clamor de un pueblo ávido de justicia con equidad. Si se privatiza la Justicia, qué más da. Ya todo en Colombia está privatizado: desde los remedios que se reciben en un centro de salud hasta las vías en las que, por transitar, hay que pagar peaje.

Ojalá que nuestro primer mandatario, en un claro ejemplo de hombre moralmente responsable, no permita que esta reforma pase. De otra forma, se escribirá en los libros de historia que, más que reformador, fue un presidente que gobernó para su Unidad Nacional y no para sus ya renombrados 9 millones de votos.

Todos los colombianos quieren justicia, salud, educación, elementos importantes para un verdadero progreso. Y unos padres de la patria quieren quitarnos la justicia, quedarse con el negocio de la salud y dejar en el olvido la poca atención que se le da a la educación. Un país deja de ser un estado fallido cuando la justicia es para todos y no para unos pocos que se valen de sus estudios para dilapidarla.

Javier Leonardo Rodríguez Sánchez
Cúcuta

Sobre ‘el patrón del mal’

Con orgullo y mucha satisfacción leí el artículo de opinión escrito por el gran periodista Antonio Caballero en la edición nº 1571.

Es un descarnado análisis de lo que sucede en nuestra televisión. Ahora se quiere enaltecer al prototipo de los criminales de todos los tiempos con la serie Pablo escobar, el patrón del mal, donde el ‘héroe’ le enseña a la niñez y a la juventud cómo se planea un crimen, cómo se burla la ley, cómo se soborna a los funcionarios, cómo se consigue dinero fácil, pasando por encima de los principios más elementales de la ética. Lo más triste es que en esta tarea la programadora cuenta con la venia de casi todos los estamentos sociales, políticos, económicos, intelectuales y hasta de las víctimas del fatal individuo. También de los empresarios, que aprovechan la ventana para promocionar sus bienes y servicios, porque se trata de una mina que hay que explotar a cualquier precio. Por último, los miles de televidentes que siguen con morboso deleite cada uno de los 60 capítulos programados, que se van convertir en 120 para aprovechar mejor la inmensa cantera de los idiotas útiles.
Para eso sirve la televisión: para enriquecer a unos cuantos y embrutecer a millones de colombianos. Mientras tanto, el propio Estado, con sus organismos encargados de controlar los abusos de los medios, le hacen el juego a este abominable espectáculo. Excelente artículo. Ojalá lo lea el presidente Santos y los funcionarios que atienden el sector de la educación y la cultura. Los colombianos de bien merecemos respeto y no queremos más basura que contamina la mente y el corazón.

José Tobías Salazar Morales
Medellín

 
Flaco favor

Ciertamente lamentable resulta, a mi juicio, que SEMANA haga eco en su edición n.° 1570 a una producción televisiva que busca mantener una indebida e innecesaria actualidad sobre un personaje que menoscabó la seguridad, tranquilidad, imagen y buen nombre de Colombia, sus instituciones y sus gentes. Flaco favor a un interés económico que no repara en medios para lograr rating a costa de nuestra imagen como país. Ojalá que los televidentes opten por otra alternativa de entretenimiento y cultura.

Álvaro H. Trujillo M.
Bogotá

 
Chávez y Mussolini

En la sección ‘Confidenciales’ de la edición nº 1569, en ‘Lo que más le duele’ escriben que el presidente de Venezuela considera un insulto que el finado Carlos Fuentes le pusiera el mote de Mussolini tropical, pues él se considera el símbolo del socialismo en el siglo XXI. El finado escritor, con su vasta erudición, acierta al compararlo con Mussolini, figura carismática que provino de la órbita socialista y fundó el fascismo, gobierno totalitario y nacionalista, y cuyo pensamiento populista de “el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado” es similar a lo que hace y dice Chávez pensando en su ‘revolución’. Al utilizar el vocablo ‘tropical’ también acierta, ya que Chávez arruinó la economía y pisotea los derechos fundamentales de los venezolanos al manejar el país muy ‘tropicalmente’, como si fuera su hacienda privada. Entendemos que ‘le duela’, pero no debe sentirse ‘insultado’, sino ‘halagado’ por la comparación.

Alessio Mazzanti Thiault
Barranquilla

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