Sábado, 1 de noviembre de 2014

| 2013/03/08 00:00

Cartas

"Desde Bogotá lo único que podenos es sentir envidia de la buena. Felicitaciones a Medellín", Carlos Santamaría, Bogotá.

Cartas

Orgullo medellinense

Al respecto de la edición n°. 1609 de SEMANA: Cuando se es antioqueña y medellinense como yo, se siente un maravilloso ‘tan a gustito’, cuando se ven los resultados del esfuerzo de una administración pública hecha con conciencia ciudadana que privilegia en obras públicas a los más pobres de la ciudad, que viven en barrios urbanamente imposibles de ‘cuadrar’, con obras salidas de imaginaciones innovadoras, como lo son las cabinas aéreas y las escaleras eléctricas, que sin duda acabarán derrotando la violencia por inaccesibilidad que se ha presentado con las peligrosas bandas de las llamadas comunas. Medellín debería tener una escuela permanente de formadores de administradores públicos honestos, que otras ciudades –incluso más grandes y con mejor presupuesto– necesitan de manera urgente. Ahora que Medellín ha sido distinguida, hay que recordar los nombres de quienes fueron pioneros en ese tema y que gracias a la conciencia que nos infundieron de amar la ciudad trabajaron por ella sin esperar recompensa alguna –lo fueron pioneros como Diego Calle y Carlos Gutiérrez– lo cual ha permitido desligar la ciudad de la politiquería. En Medellín nadie que quiera llegar a ser alcalde o gerente de EPM puede tener un concepto distinto al del administrativo, al de gerenciar como una sociedad anónima de carácter privado, con total transparencia y ética. Es rico vivir en una ciudad en la que las obras públicas son dignas de mostrar como objeto turístico, en la que todos los habitantes se maravillan con ellas y las cuidan como si fueran suyas. Tanto, que en ellas no existen malevos, ni delincuentes. Hasta el más pícaro es santo en el metro y si no lo es, ¡lo sacan a la calle!


Ángela María Pérez Moreno

Medellín



Una ciudad ejemplar


Como anillo al dedo el informe especial ‘¡Sí se puede!’, en la edición n°. 1609. Como colombiano me siento orgulloso por mi país y más me orgullece cuando una parte de nuestro territorio es exaltada como la ciudad más innovadora dentro de las grandes ciudades del mundo: Medellín. Dentro de sus frases célebres decía John Maxwell: “Liderar a otros requiere coraje. Saber cuál es la decisión correcta, es fácil. Tomar la decisión correcta es lo difícil”. Este reconocimiento a Medellín se debe a una serie de mandatarios que la han liderado con coraje y que se han enfrentado a dificultades y problemas. La decisión que han tomado ha sido la correcta. Aunque el reto no era fácil, han hecho de Medellín un ejemplo de ciudad a seguir el propósito de cambiar y de transformar a una sociedad azotada por la violencia mediante la educación y el desarrollo de programas sociales y culturales; la implementación de una política de renovación urbana, de emprendimiento en lo social, en lo cultural, en lo económico, en lo turístico, entre otros; la inclusión de escaleras eléctricas y la construcción del sistema integrado de transporte; las alianzas con empresas del sector público y privado; y –para destacar– los buenos gobiernos sintonizados.

Vemos que ‘sí se puede’, que Medellín es una ciudad con corazón, que día tras día tiene la tarea de producir vida. Al producir millones de latidos busca recibir beneficios y bombear a toda la población un bienestar y una mejor calidad de vida.

¿Es cierto que “cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece”? Esta frase atribuida a Churchill nos invita a escoger –para bien de nuestras comunidades– a gobernantes con un verdadero liderazgo y con sentido de pertenencia; evitando que lleguen a improvisar, como es el caso de Bogotá, Cali o Cúcuta. Los malos gobernantes lo que hacen es producir un estancamiento en el desarrollo de las ciudades, despilfarrando los pocos recursos con que cuentan. Solo me resta decir: ¡Que viva Medellín, ciudad ejemplo y de empuje!

Mauricio Bolívar Cárdenas

Cúcuta

La gran diferencia

Sobre su artículo de la edición n°. 1609, le envío a Medellín mis congratulaciones por esta distinción, que nos honra de igual manera a todos los colombianos por la buena imagen que de ello se deriva para nuestro país. Pero que este reconocimiento sirva para contrastar lo que ocurre en Bogotá, una ciudad sumida en el caos y en la desesperanza –como a diario se palpa– por su falta de gobernabilidad y compromiso de quienes normalmente la ‘dirigen’, en este último caso los tres últimos alcaldes (incompetentes dos, sub iúdice el tercero) a lo que se agrega la ausencia de liderazgo en todos los órdenes (órganos de control, senadores, representantes o concejales, opacos unos, oportunistas otros, como se destaca precisamente en esta misma edición con el ‘engrase’ a algunos concejales), que miran con desdén y con indiferencia lo que ocurre en la ciudad que los eligió.

A propósito de esto último, la gran diferencia entre Medellín y Bogotá radica en que la primera está gobernada por antioqueños, es decir, por personas oriundas de la región, que quieren a su ciudad y a su departamento, mientras que Bogotá está asediada por politiqueros oportunistas, contratistas y administradores normalmente extraños a la ciudad, cuyo oportunismo, solo les permite su personal satisfacción personal. Da tristeza decirlo, pero mientras la capital colombiana no tenga administradores y representantes que la conozcan por haberla vivido y sentido y ante todo que la quieran como propia, continuará hundiéndose en el rezago.

Fernando Afanador Núñez

Bogotá


En torno a la paz

La visita de María Jimena Duzán a La Habana, SEMANA n°. 1609, sin lugar a dudas despeja muchos interrogantes que los colombianos tenemos en torno al proceso de paz. Por un lado, los medios de comunicación se limitan a dar una información superficial acerca del proceso y creen que basta con entrevistar a algunos de los personajes involucrados, mientras María Jimena –además de entrevistar a los personajes involucrados en el diálogo– da una visión general de la situación del proceso y lo enriquece con sus percepciones. A pesar del optimismo que se manifiesta en el artículo, me queda una sensación de incredulidad con las Farc. Durante años hemos soportado los engaños que hacen al país y no me basta con unas declaraciones para creer en su palabra. Creo que lo principal para esa guerrilla es construir una imagen dañada con mentiras y burlas a la buena fe del país. Falta mucho terreno para escuchar a estos terroristas pedir perdón por el atentado en El Nogal, el asesinato de tantos inocentes y su enriquecimiento por medio del narcotráfico. 

Jesús David Sáenz

Medellín

Náuseas

Les confieso que la lectura del artículo ‘Así engrasaron a los concejales’, edición n°. 1609, me produjo náuseas. Hasta dónde llega la corrupción en este pobre país. Lo único que nos queda es que la Justicia obre con la mayor severidad.

Francisco José Restrepo

Medellín


Desde la frontera

Como suscriptor y asiduo lector de SEMANA me causó preocupación el artículo de la edición n°. 1607, denominado ‘Tsunami en la frontera’. Como cucuteño conocedor de la realidad local me permito hacer este pequeño comentario. El señor ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, visitó la ciudad –por supuesto que sí– pero en realidad solo fue al puente Internacional a tomar fotos para montar en su cuenta de Twitter. Ni siquiera se tomó el trabajo de invitar al gobernador o al alcalde de la ciudad para que lo acompañaran a constatar una realidad que no es de hoy sino de muchísimos años atrás. Que existe contrabando, claro que lo hay. Que los cucuteños compran en ciudades venezolanas, también. Pero, ¿por qué el gobierno nacional no adopta medidas definitivas para frenar el contrabando? ¿Cómo van a impedir que los residentes de la frontera no compren la gasolina venezolana si es una de las más baratas del mundo, mientras que la colombiana es hoy por hoy una de las más caras? Necesitamos que el gobierno nacional nos tome en consideración, que tenga en cuenta que somos la frontera más movida de Suramérica y que necesitamos medidas urgentes y realmente efectivas, no pañitos de agua tibia.

Javier Antonio Vera

Cúcuta


Buenas intenciones

Con respecto al artículo de portada de la revista SEMANA, edición n°. 1608, nadie duda de las buenas intenciones del presidente Santos por transformar el país. Algo, sin embargo, está fallando en su propósito, porque la capacidad de ejecución del gobierno no guarda relación con las promesas del primer mandatario. En algunas de sus alocuciones, además, sentimos que habla de un país diferente al que estamos viviendo. 

Dado lo anterior, las encuestas se lo están cobrando y reflejan que Colombia no va por buen camino, que no se cree en el proceso de paz y que la eventual reelección podría verse comprometida.

El presidente Santos está a tiempo de corregir el rumbo para evitar que ‘la tormenta perfecta’ hunda sus buenos propósitos.

Mario Patiño Morris

Bogotá


Nostalgia por el noviazgo

El artículo ‘El fin del cortejo’, edición n°. 1608, me llena de nostalgia por el noviazgo y la abolición del compromiso en la vida en pareja. Es innegable que las costumbres y las circunstancias cambian y con ellas los modelos de vida. La vida efímera de todas las formas de matrimonio se debe en parte a la falta de conocimiento de la pareja antes de formalizar su convivencia. El noviazgo, entendido como la relación afectuosa que puede terminar en matrimonio, está en crisis y ha sido reemplazado por el ‘amigoviazgo’ que tiene más interés en la relación sexual que en la relación amorosa o afectiva. Hay personas que se casan sin conocerse y sin explorar los antecedentes de su pareja e incluso sin saber sus verdaderos nombres u origen familiar. Esos casamientos están llamados al fracaso. Es posible que esta etapa de la vida afectiva sea pasajera y ojalá el mundo vuelva a las épocas del romanticismo, pero con la inteligencia de los nuevos tiempos.

Carlos Fradique-Méndez

Bogotá


Por corrupción

Referente al artículo ‘Por qué se va’, edición n°. 1607, quiero expresar que debido al enfrentamiento, las intrigas y los escándalos en el Vaticano, el papa Benedicto XVI ha abdicado. Dos tendencias exhibidoras de la hipocresía –reinante en el mundo global– chocaron y como siempre el oro y el poder son los botines apetecidos. Los cardenales Tarcisio Bertone y Angelo Sodano son los protagonistas de la división diabólica. El que predica, enseña y no profesa el ideario a cabalidad, miente, porque no tiene conciencia y engaña para satisfacer su avaricia y lucro personal. Es el verdadero cuento de hadas de los corruptos. Históricamente, la cúpula de la Iglesia católica ha sacudido al mundo con los horripilantes escándalos de poder, intrigas, asesinatos, pedofilia y los manejos financieros en sus bancos con participación de la mafia. A raíz de estos sucesos diabólicos, su credibilidad se ha menguado y muchos adeptos se han retirado. Se hace intolerable dicha perversidad. Las estructuras antiguas del Vaticano tienen que reformarse para promover una Iglesia progresista global, que acompañe a sus fieles –no solo en sus oraciones– y que les solicite los diezmos y limosnas. Pero también que sea solidaria en sus necesidades y en la culminación de la pobreza, para constituir la verdadera Iglesia de Cristo. Sirva el sacrificado retiro del papa Benedicto XVI para terminar con la insoportable corrupción en el seno eclesial.

Omar León Muriel Arango 

Medellín

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