13 abril 2013

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Cartas

CARTAS"Espero que a nadie se le ocurra hacer en televisión la vida de este personaje", Carlos Martínez G., Cali.

EL PRÓXIMO HÉROE

En lo concerniente al artículo ‘Fin de una era’, de la edición n.° 1614 sobre el temido Víctor Carranza, el llamado zar de las esmeraldas y protagonista indiscutible de los principales hechos de violencia de los últimos 50 años, es predecible que ahora que se murió sin que lo mataran la pugna por el dominio de la explotación esmeraldera en el occidente de Boyacá se desate: correrá mucha sangre así como sigue habiendo muertes en Antioquia por el control de la llamada Oficina de Envigado. Sin embargo, los colombianos somos desmemoriados, y en unos meses o años nuestros ilustres canales privados se pelearán por sacar una serie en su honor. Vivimos en un país que dignifica a los hombres que nos destruyen como sociedad, tal como lo han hecho con Pablo Escobar, los hermanos Castaño, el cartel de Cali, etcétera. Vivimos en un país que se siente más orgulloso de Pablo Escobar que de Gabriel García Márquez, nuestro genio universal. El día de la muerte de Carranza, el maestro Yamid Amat  recordaba en ‘Pregunta Yamid’ una entrevista hecha a don Víctor en 2005, en la cual Carranza dijo que era un “empresario”, un campesino emprendedor y hecho a pulso. Víctor Carranza deja un sórdido emporio, inconmensurable, comparable al de Pablo Escobar o Carlos Lehder (tenía, solo en los Llanos, un millón de hectáreas y 100.000 reses), que es una fortuna manchada de sangre, una vergüenza que humilla a nuestra maltrecha identidad.

Carlos Andrés Peralta
Bucaramanga


¿LE ALCANZARÁ A MADURO?


La edición n.° 1614 de revista SEMANA trae un interrogante en el artículo ‘Me lo dijo un pajarito’. A propósito se puede preguntar si Maduro ha convencido para obtener el respaldo popular; si sus discursos incendiarios lo hacen timonel de ese legado reivindicativo de los derechos de los pobres de Venezuela, a veces disfrazados de cristianismo; si los baños de pueblo  han sido productivos electoralmente para contener esa ola llamada Capriles que ya superó los momentos teatrales  posteriores a la muerte de Chávez Frías quien hizo de Venezuela una cosa personal; si ese legado aguantará la arremetida de la oposición y el respaldo del pueblo venezolano. El domingo llegará.

Wilson Ruz Mejía
Montería


JUSTICIA CON LA ARENOSA

Entiendo que hay unos titulares y portadas que venden más que otros, pero aprovechando  que en la ultima edición n.°1614 sección Cartas dos lectores se refieren a las recientes portadas de SEMANA, quiero expresarles que siendo yo cartagenero considero que la portada de esta edición  ha debido ser dedicada a Barranquilla.

Creo que la ciudad hermana se lo merece por su pasado y todo lo que le ha aportado al país, por su pujante presente y por el auspicioso futuro que tiene por delante.

Augusto Martínez Martínez
Cartagena 


TAL VEZ SEA EL PODER

Eso pensé al leer al columnista Antonio Caballero, en su artículo ‘Que se callen’ en su edición n.°1613. Reflexioné primero: quizás están cansados de descansar, pero no es una probabilidad muy natural; ¿tienen problemas económicos y de desempleo? Mucho menos, pues a diferencia de un gran número de pensionados en Colombia, ellos no tienen necesidad de seguir trabajando porque su pensión no les alcanza para sobrevivir.  Así que llegué a la misma conclusión: el poder. Poder de la palabra, poder ante la opinión pública para que no los olviden, para dejar su legado y no desamparar a sus ahijados, hijos, sobrinos, hermanos y demás miembros del árbol genealógico en este trajinar político. Poder ante los medios de comunicación para no perder su protagonismo y poder de la razón, pues todos quieren y creen tenerla.

Dios en su inmensa sabiduría nos premió con dos orejas y una boca. Quizá para que escucháramos más y habláramos menos. Pero con los expresidentes colombianos pasa lo contrario. No pueden dejar de hablar,  y más aún, de criticar, opinar y hacer creer que son sabios porque tienen todas las soluciones, pero ahora, no durante su gobierno. A muchos se les prendió el bombillo muy tarde.

Con tanta bulla y crítica que hacen a sus sucesores creen defender las acciones y resultados de su gobierno,  pero esto solo deja la sensación de no haber hecho nada o no haber hecho lo correcto. ¿Por qué no hicieron durante su mandato lo que dicen que se debe hacer y que está mal hecho por los demás, ahora? Deberían hacer como otros expresidente en el mundo –como Bill Clinton– y dedicarse a recorrer el mundo dando conferencias, seminarios, charlas y a ejercer su protagonismo de otra manera, su palabra desde otra perspectiva y su política en otros escenarios y con otras  acciones. Y a descansar y disfrutar de su pensión, por supuesto.

Estoy por creer que tenderemos que invitar al rey Juan Carlos de España para que les diga lo mismo que a Chávez: ¿Por qué no te callas? ¿Será que le hacen caso?

Marlene Rosero P.
Cali


OPINIÓN CONTROVERSIAL

Quiero que se publique lo siguiente del articulo de SEMANA n.°  1614. Pienso que el cinismo campante en Colombia debe acabar  y si María Jimena Duzán dice que somos una sociedad degradada tiene razón, pero no tendría ella autoridad para escribir sobre “una Iglesia que se presta a limpiarle la imagen a los asesinos.” ya que minimiza las atrocidades de la guerrilla y magnifica o engrandece el hecho de que se reintegre, se emociona al ver a Márquez el político, así como reconoce que ellos también fueron víctimas. Ella tiene derecho a ser de izquierda, de derecha o de lo que quiera ser, pero que sea consecuente con lo que habla o escribe: esa clase de análisis no le hace bien a la paz y polariza al país.

Javier Camargo
Barranquilla



UNA BOTELLA EN ALTAMAR

Qué lástima que tengan que pronunciarse grandes anunciantes, universidades y hasta periodistas como María Jimena Duzán en contra de producciones como Tres Caínes para que SEMANA le dedique espacio al debate. Si bien el articulo ‘¿Los malos se toman la TV?’ de la edición n.° 1612 es un paliativo a la malograda serie, aprovecho para lanzar nuevamente una botella en altamar.

Ya en alguna oportunidad había enviado un mensaje manifestando mi descontento con este tipo de producciones, que lo único que hacen es reivindicar nuestra mala imagen en el exterior. Lo he vivido especialmente en Cuba, donde ustedes se alegran en destacar que ‘El patrón del mal’ es una obsesión para los isleños y más aun que The Wit (portal suizo) haya incluido esta serie dentro de la lista de programas que han cambiado la industria de la TV. Claro, el rating es alto y los millones más…
Ustedes saben que el hastío está llegando a su límite y que hacer apología no solo al paramilitarismo sino al narcotráfico, la violencia, terrorismo y todo lo que nos ha acosado a los colombianos, nos indigna,y nos martilla el alma.

Por favor, que los canales no oculten más el afán de hacer dinero a cualquier precio con la disculpa de que esa es la historia y que país que no conoce la suya está condenado a repetirla. Estoy seguro de que existen otras formas de contarles la historia a nuestras nuevas generaciones. ¿O cómo haremos entonces para contar los aberrantes casos de pedofilia para que no se repitan? ¿Seguirán en la fila de las producciones de bala y narcotráfico que vienen y después –con lujo de detalles– veremos violaciones y asesinatos de menores de edad? ¿O este tema no vende? Y si no vende, ¿la historia no se construye con programas de TV? ¿Será que sí se trata simplemente de cambiar de canal?

Ricardo Hernández Velásquez
Medellín

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