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| 11/16/2013 1:00:00 AM

Cartas

La paz es un bien superior. Debemos tragarnos todos los sapos por ella.

Quiero la paz, pero…
Siempre espero la revista los domingos en la mañana... Ya leí en la edición n.° 1645 todo sobre el proceso de paz. Yo quiero la paz, pero soy de los millones de colombianos escépticos e incrédulos... Leyendo desde la portada hasta lo que se ha acordado –que no se ha acordado hasta que no esté acordado todo, donde todos los columnistas nos hablan maravillas a nosotros los colombianos– quisiera que nos contaran qué van a hacer con los miles de guerrilleros rasos que en su mayoría no saben siquiera qué hacen allí en la selva, porque llegaron por la fuerza o por engaño o por suplir necesidades básicas, por no hablar de los que crecieron jugando con las armas porque los reclutaron a la fuerza desde niños sin estudio, sin experiencias en la vida civil, donde ni siquiera saben qué pasa en La Habana. 

No quiero pensar que serán reclutados por los mismos grupos que ya no se llamará Farc, sino ELN, paramilitarismo, narcotráfico, y que se incrementarán en los campos las pandillas y los grupos antisociales. No los podemos discriminar, pero revisen y cuéntenles a los ciudadanos comunes y corrientes qué van a hacer con toda esta gente. Que no pase como ha pasado en otros procesos: revisen lo que ha sucedido con los miles de combatientes que quedan a la deriva mientras los líderes –en este caso de las Farc– están participando en política, ganando grandes salarios con guardaespaldas y no digo más. Señor presidente Santos, cuéntenos dónde está este punto, porque me imagino que lo habrán tocado.

Gustavo Pulgarín Vera
Medellín
 
El valor de la Justicia
En SEMANA n.° 1644 se dice que hay corrupción en la Justicia y que se hace inaplazable una reforma en el poder judicial. La justicia, como valor, es incorruptible. La corrupción se da en algunos juzgadores, no solo públicos, sino también privados. Entonces, la reforma inaplazable es sobre cómo formar personas que no se dejen tentar por los corruptos y que tengan la convicción de que no pueden torcerle el cuello a las normas sustantivas y procesales para interpretar lo que las leyes no dicen y que –en todo caso– tengan una conciencia clara que, auxiliada por la seriedad de conceptos jurídicos, los lleve a realizar el ideal de la justicia como instrumento para dignificar al ser humano.

Por otra parte, en Colombia no hay poder judicial. El poder es solo uno con tres ramas principales: la legislativa, la ejecutiva y la judicial. Esta administra Justicia. Una decisión es justa o injusta. Cuando es injusta, se está desconociendo la Justicia por ignorancia o por dolo del juzgador. Cuando hay dolo, es permitido hablar de corrupción. Planteado así el tema de la Justicia, lo que se debe hacer es formar personas justas, capacitarlas para que sean juzgadores en justicia y mejorar el sistema judicial, es decir los medios para que este opere correcta, adecuada y oportunamente. Que el juez sea capaz de encontrar la verdad y que los abogados no sean exitosos por ocultarla o ponerle trabas al sistema para beneficiarse con la prescripción.

Carlos Fradique-Méndez
Bogotá


Proyectos de amigos
Sobre el articulo ‘Pulso de damas’ (SEMANA n.° 1642) es ‘indecente’ que la ministra de Cultura, Mariana Garcés, haya destinado la suma de 1.400 millones de pesos para favorecer la Bienal de Danza en Cali, organizada y promovida por su amiga de toda la vida Amparo Sinisterra de Carvajal. ¡Es increíble que el ‘exiguo’ presupuesto que les destinan a otros proyectos de danza en este país son migajas regadas al viento, cuando se compara con este enorme presupuesto otorgado para favorecer los proyectos de los amigos, en este caso de la amiga de la ministra!

Siendo directora del Ballet Anna Pavlova fundado por mi madre Ana Caballero de Gómez en 1961 (el verdadero Ballet Anna Pavlova, no el fundado sin mi autorización hace muchos años por Amparo Sinisterra de Carvajal en la ciudad de Cali ) y de Danza Experimental de Bogotá –¡entidades que reciben una exigua concertación del Ministerio de Cultura, con sumas pequeñísimas nunca comparables a lo entregado a la Bienal de Danza en Cali o al Festival Internacional de Ballet organizado por Gloria Castro, entidades que se tapan además los ojos y los oídos para negar mi existencia artística y la de las entidades que dirijo sin pausa ni tregua desde hace muchos años!– me pregunto: 

¿cómo es posible semejante despropósito? ¿Quién decide realmente qué se hace con el dinero que el Ministerio de Hacienda de Colombia le otorga al de Cultura para fomentar las artes, en este caso la danza? Y otra pequeña ‘inquietud’, ¿por qué no terminan de reinaugurar el Teatro Colón de Bogotá? Si las amigas de la ministra de Cultura se siguen inventando bienales, seguro que nunca lo reinaugurarán.

Ana Consuelo Gómez Caballero
Directora del Ballet Anna Pavlova y Danza Experimental de Bogotá
Bogotá

No apreciamos lo propio
Una de las secciones que más disfruto de la revista SEMANA es la crítica de cine que, en estos momentos, escribe Manuel Kalmanovitz. Tanto él, como en su momento lo fue Ricardo Silva, tienen una calidad en la apreciación cinematográfica de admirar. Sus comentarios no pueden estar más certeros y verosímiles. Sin embargo, uniéndome a uno de los artículos de la edición n.° 1644 titulado ‘Poca pantalla’, he notado la casi inexistencia de críticas a las películas colombianas en la revista. Lo máximo es una calificación encasillada en la parte de abajo, algo que ni siquiera sucedió con las dos últimos películas estrenadas en cartelera: Cazando luciérnagas y Amores peligrosos (de las cuales ustedes hablan en ‘Poca pantalla’). 

Un medio de comunicación tan influyente como SEMANA podría aportar su granito de arena para que los realizadores en Colombia puedan vivir literalmente de hacer películas. Porque el problema no solo radica en la taquilla, sino en la poca atención que le prestamos al séptimo arte realizado por compatriotas. Si mostramos interés por las cosas buenas –y también por las malas– de cada una de las cintas criollas que se estrenan, habrá vitrina para que el público se entere por lo menos de que se están produciendo contenidos cinematográficos que, aunque muchos no lo crean, son de gran factura estética y narrativa.

Diego Pérez Torres
Medellín

Un importante galardón
N. de la R. En el Primer Plano de la sección Enfoque de la pasada edición se dio la impresión de que Julio Padilla, coordinador del Programa de Malaria del Ministerio de Salud, y un grupo de investigadores paisas fueron los ganadores del premio Campeones contra el Paludismo en las Américas 2013 de la Organización Panamericana de la Salud. SEMANA aclara que Padilla contribuyó al brindar apoyo técnico al Proyecto Malaria Colombia, pero que el galardón es un reconocimiento a los esfuerzos del país contra la malaria y fue recibido por la Fundación Universidad de Antioquia, el Fonade y el Instituto Nacional de Salud.
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