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| 12/7/2013 12:00:00 AM

Cartas

Estoy de acuerdo con su diseño: esto parece un cómic de quinta

Mal ejemplo

En la edición n.° 1648 de la revista SEMANA, se hace referencia a una serie de enfrentamientos, algunos grotescos, que ventilan dirigentes reconocidos en el país, incluido el presidente de la República. Mal ejemplo de quienes por razones obvias deberían ser modelos de tolerancia y respeto. Hablan de reconciliación y cordura, pero son los primeros en romper las reglas, utilizando además un vocabulario impropio. Adjetivos descalificativos como traidores, buitres, mitómanos, locos de atar, manipuladores, mermelada, etcétera enriquecen estas absurdas discrepancias.

Mario Patiño Morris
Bogotá


Los cueros al sol

Quiero expresar públicamente mi desacuerdo con SEMANA (edición n.° 1648) cuando lamenta que los dirigentes políticos y administrativos de la nación se estén sacando los cueros al sol. ¿Acaso esto no conviene para que los colombianos que nada tenemos que ocultar deduzcamos a trasluz del escándalo aludido quiénes han gobernado últimamente, gobiernan en la actualidad e insisten en continuar dirigiendo(?) a Colombia?

J. Noé Herrera, lector de SEMANA desde antes de ser cedulado bajo el número 118.736.
Bogotá

Pérdida de valores

No deja de producirme sorpresa que a ustedes les parezca lamentable el espectáculo de los expresidentes, (SEMANA n.° 1648) cuando lo lamentable es que un presidente haya tenido respaldo de un grupo de delincuentes para acceder al poder, lamentable es que funcionarios de alto nivel como magistrados, contralores o fiscales no tengan sus antecedentes claros antes de ostentar cargos de tan alta dignidad. Es lamentable que senadores, concejales, alcaldes o administradores elegidos mediante voto popular se roben los dineros del Estado y de rebote ocasionen tantos muertos como los que ha generado nuestra inveterada violencia. Esto confirma que la principal dolencia que padecemos es la pérdida total de valores.

Pedro A. Pulido R.
Bogotá


Para olvidar los problemas

Me refiero a la edición n.° 1648, de esta semana, titulada ‘Espectáculo lamentable’, el cual, valga decirlo, no es de ahora, casi que ha sido como la constante, sobre todo en época electoral en donde cada dirigente se va lanza en ristre contra el otro, con el objetivo, no tanto de confrontar ideas y propuestas sino de mantener embelezado al pueblo, para que este no se dé cuenta de los verdaderos problemas que afronta. Basta con mirar las convenciones que se han realizado: la del uribismo, llena de manipulaciones y de mirar quién saca a quién, vergonzosa además porque tal era la desconfianza del uno y del otro, que el gran jefe acudió a que se untaran de tinta el dedo para evitar que votaran dos o tres veces, qué vergüenza y cómo se nota la deshonestidad entre ellos mismos y pensar que de entre esos, muchos son los que llegarán al Congreso a realizar las prácticas que Uribe no les permitió, además porque si lo hubiera permitido, a lo mejor el candidato sería otro. 

Lo otro vergonzoso es ver cómo ahora la Convención del Partido Liberal saltan a la pelea los delfines. En fin, esto es una vergüenza, lástima que el pueblo no coja también vergüenza y exijamos programas serios y votar por dichos programas y no por las caras de los mismos personajes o familias, que son las que han desangrado al país durante siglos y siglos.

Henry Sarabia Angarita
Bogotá


¿Y San Andrés?

Quisiera opinar acerca del artículo ‘Memorias olvidadas’, publicado en la edición n.°1648. Hubiese sido muy interesante que el expresidente Pastrana también publicara lo sucedido durante su gobierno acerca del conflicto limítrofe con Nicaragua, lamentablemente solo dedicó su obra a un sensacionalismo personal.

Iván Aragón Medina
Cali


Cerrar la boca

Las lágrimas de Andrés Pastrana ante el resultado desfavorable de las elecciones presidenciales de 1994 fueron un espectáculo más de la política nacional. También son de rememorar los 42.000 kilómetros cuadrados o más que concedió para el rearme, las maquinaciones y el turismo de las Farc (Frente Armado de Revoltosos Criminales). Ante el encubrimiento con doble intención y por largos años de un delito o de sus culpables, expresidentes y políticos deben sopesar la frase de Abraham Lincoln: “Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios”.

Jaime Naranjo Orrego
Filandia


Protesto

Como lectora habitual de SEMANA escribo esta carta en la que quiero manifestar mi molestia por el artículo ‘Rumba y sexo en Andrés Carne de Res’,edición n.° 1647.

La noticia se refiere al escándalo sobre la denuncia contra Camilo Enrique Ramírez por la violación de una joven de 19 años en un parqueadero del restaurante Andrés Carne de Res. En la primera parte se habla del señor Ramírez, haciendo énfasis en su formación de abogado “con posgrados en Inglaterra y España”. 

Tal información no aporta nada pero busca un efecto de empatía. Se relata en detalle cómo y con quién llegó al restaurante; cómo se conoció con la joven; cómo la invita a salir del recinto; cómo ella acepta la invitación. Luego el artículo afirma que ambos “llegaron a un prado en la parte posterior del parqueadero del restaurante. Y allí, donde nadie los podía ver, se besaron y tuvieron una relación sexual”. Tres párrafos más abajo el artículo asevera que “alrededor de los anteriores hechos no hay discusión”.

¿Conoce SEMANA la diferencia entre relación sexual y violación? ¿Con qué derecho afirma la revista que no hay discusión alrededor de los anteriores hechos cuando la lista de hechos incluye precisamente el reemplazo de violación por relación sexual? En Colombia, como SEMANA misma ha reportado, el abuso sexual, físico y psicológico contra las mujeres es sistemático y endémico. Independientemente de la culpabilidad o inocencia de Ramírez, no cabe duda de que esta joven fue víctima de violencia: física por parte de Ramírez –quien la dejó tirada a su suerte después de usarla sexualmente, quizás en contra de su voluntad–, y simbólica por parte de Andrés Jaramillo –que la acusó de usar minifalda–, y de la Policía –que retrasó la investigación violando así sus derechos como ciudadana.

Isis Giraldo
Lausana, Francia


Alarido salvaje

Tuve la oportunidad de leer el articulo ‘Única en el mundo’ de su edición n.°1647; vaya que sí es la única, basta con tenerla de vecina durante 45 años y de vivir dentro de ella uno. Es grato para mi poder lanzar este alarido salvaje, ‘la sierra’, ‘la nevada’ como le decimos en ocasiones, es una bomba de tiempo. Está en manos del depredador más grande y aparte de ello con todos sus indicadores de gestión social con los índices de precariedad, mejor: de abandono y anarquía. Para salir corriendo.

Les hablo con autoridad de una de sus caras, la más triste, la que llora sobre la mar; con sus más de 20 invasiones-caseríos-veredas y a veces municipios, sus basuras de turismo ecológico, las de uso familiar, las del agricultor de pancoger... Para qué mencionarlas, como aseguran la perpetuidad de la destrucción a cambio de un instante de dinero, los ‘criaderos de cerdos de pancoger’ sin ninguna técnica y legalidad del manejo de sus detritus proyectados a la cañada. Para terminar, las inversiones gigantescas del Estado en materia de educación con sus escuelitas digitales con más de tres programas de servicio de contratista tras contratista y nadie tiene la llave para abrir la puerta rota.

Jairo Giraldo A.
Barranquilla

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