Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1998/04/06 00:00

DE ALFONSO LOPEZ MICHELSEN

DE ALFONSO LOPEZ MICHELSEN

Tan seria como considero la revista SEMANA, me sorprendió la noticia, según la cual, habría sido yo quien introdujo el concepto de Tribunal de Honor, en una polémica con el señor Gabriel Cano. No. Quien lo introdujo fue don Luis Cano, en su célebre sindicación contra el doctor Carlos Adolfo Urueta, 40 años antes. Fueron árbitros, designados por las partes, los doctores José María Lombana Barreneche y Diego Mendoza Pérez. Cuando se le pidió a don Luis presentar pruebas, éste aspiró a que las suministrara el Tribunal, investigando al doctor Urueta. El Tribunal se disolvió, absteniéndose de fallar por falta de pruebas. Algo que sí es cierto en su recuento es que, en mi caso, y con tales antecedentes, le propuse al señor Gabriel Cano un Tribunal de Honor, seguro como estaba de antemano de que no lo aceptaría, no obstante dejarlo en libertad de nombrar unilateralmente sus árbitros. ¿Cómo iba a pretender que el suscrito, que vino a tener vida pública dos años después del incidente, dizque era culpable de no haber estado en Colombia a la hora de las decisiones, como el doctor Eduardo Santos y el doctor Carlos Lleras Restrepo? Yo era, apenas, un profesor universitario, cuando opté por vivir en México, pero tenía un pariente que no solamente estuvo presente en la hora de las decisiones que le señaló el rumbo al Partido Liberal a la hora de derrocar el régimen militar presidido por el general Rojas Pinilla. Alfonso López Michelsen Bogotá

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.