Lunes, 16 de enero de 2017

| 2001/04/02 00:00

De Héctor Osuna

Me encuentro algo sorprendido por la forma como el periódico El Tiempo, en su página rosa, y la propia SEMANA,

De Héctor Osuna

Me encuentro algo sorprendido por la forma como el periódico El Tiempo, en su página rosa, y la propia SEMANA, con idéntico color, han registrado lo que esta última ha denominado mi partida. El primero ha decidido para mí un año sabático e inclusive me ha asignado oficio para este lapso: la pintura. La segunda me ha obsequiado un hasta luego con melancolía y muy delicados elogios, que debo agradecer, pero que recuerdan el estilo con que se despedía a los viejos linotipistas, que iban muriendo, en los duros tiempos de la estereotipia.

El propietario y el novel director del semanario saben muy bien que no me voy porque tenga nuevos proyectos y que fueron muy otras las circunstancias en que se produjo mi desvinculación como colaborador de SEMANA, las cuales pasaron por el no va más de la columna ‘personalísima’ de Lorenzo Madrigal, lo que forzó mi retiro, y siguieron con nuevas condiciones, sorpresivas e inaceptables, que ni siquiera consideré.

Como caricaturista profesional no puedo menos de intuir las presiones políticas que mediaron en todo ello, las cuales asumo con entereza y sin sorpresa alguna. Que todo sea para tranquilidad de fiscales comprometidos, de megalcaldes y aun de ex presidentes, que ya otras veces, desde la cumbre del poder, han sabido deshacerse de comentaristas incómodos.

Reitero mis agradecimientos por tan amables términos, que revistieron de dulzura la descarnada separación de cuerpos a la que se llegó en la nueva etapa santista de esa importante publicación.

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