Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/12/07 00:00

DE JESUS ANTONIO BEJARANO

DE JESUS ANTONIO BEJARANO

En la edición #861 del 2 de noviembre del año en curso, en un artículo titulado 'El complot' se afirma que fui llamado (junto con otras personas mencionadas allí) por la Fiscalía a dar explicaciones porque según SEMANA "de acuerdo con las investigaciones participaron con los militares en las conversaciones referentes al posible golpe de Estado". Quisiera apelar a su comprensión para señalar no solo la falsedad de esa afirmación, sino para aclarar las circunstancias que a mi juicio le dieron origen a la misma y que han perturbado mi tranquilidad personal en los últimos dos años.
1. En la edición #746 de 1996 de agosto 20 de 1996, SEMANA afirmó que los presuntos golpistas me habían ofrecido el Ministerio de la Defensa, afirmación esta que a instancias mías la propia revista desmintió en la edición #747, aclarando además que ese ofrecimiento nunca se produjo y que lo que yo realmente había manifestado era que de haberse producido jamás lo habría aceptado por considerar absurdo y repudiable un golpe de Estado.
2. A resultas de esta publicación, la Fiscalía me llamó a rendir declaración y pude precisar en esa diligencia que salvo un almuerzo en el restaurante del hotel Casa Medina con asistencia entre otros del general Bernardo Urbina, del doctor Luis Carlos Sáchica y del señor Hugo Mantilla, para discutir exclusivamente la crisis política, no participé en reunión alguna con militares o civiles ni en hoteles, oficinas, residencias privadas ni mucho menos cuarteles a efectos de discutir sobre golpes de Estado, como parece desprenderse del artículo de la edición #746 de SEMANA. Aclaré igualmente que no conozco personalmente ni al doctor Pablo Victoria, ni al doctor Felio Andrade ni al embajador Myles Frechette, ni conocí tampoco al doctor Víctor Mosquera Chaux, ni a otras de las personas con quienes según la fuente de información de SEMANA, yo me había reunido. Bastaría apelar a otros de los testimonios del mismo proceso para constatar que jamás asistí a este tipo de reuniones.
3. Por otra parte y teniendo como base la misma edición #746 de la revista SEMANA, el doctor Ernesto Amézquita, presidente de la Asociación de Abogados Litigantes, presentó una demanda para que se investigase el supuesto golpe, solicitando según el texto de la denuncia, "Tener, practicar y considerar (entre otros) la citada revista SEMANA, Cambio16, el diario El Tiempo" etc., de suerte que fui nuevamente llamado, junto a las demás personas citadas en SEMANA, a declarar a la Fiscalía, concediéndoseme por cierto que la declaración ya rendida fuera trasladada al nuevo proceso, puesto que no tenía nada más que decir sobre la tal conspiración.
4. Comprenderá usted señor director la profunda incomodidad que me produce verme frecuentemente mencionado en los medios cada vez que surge el tema del golpe de Estado, haciéndome aparecer además como afecto a posturas ideológicas y a conductas antidemocráticas que he condenado en mis expresiones públicas, en mis escritos y en la cátedra universitaria, así como comprenderá el enorme daño moral que suponen estas menciones alrededor de hechos en los cuales ni remotamente tengo que ver.
5. En resumen, lo que ha venido ocurriendo en estos dos años con las menciones de mi nombre en este asunto, es una situación que de no ser porque compromete mi tranquilidad y seguridad personales, pudiera calificarse de cómica: SEMANA en la edición #746 me menciona como posible 'conspirador' y seguidamente rectifica. Luego la Fiscalía me llama a declarar por lo que dijo SEMANA, y luego SEMANA, en la edición #861 me tilda de conspirador porque la Fiscalía me llamó a declarar. Solo aspiro, señor director a que estas aclaraciones me empiecen a sacar del torbellino en el que su leída revista ayudó a meterme hace dos años.
Jesús Antonio Bejarano Avila
Bogotá

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