Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/09/15 00:00

DE JUAN MANUEL GALAN PACHON

DE JUAN MANUEL GALAN PACHON

Leí con interés su artículo 'La herencia de Galán' (edición SEMANA #797) del 11 de agosto de 1997 y quisiera referirme a su conclusión."Todo lo anterior, dice SEMANA, no dejaría de ser anecdótico sino fuera porque contribuye aún más a la polarización del país. Cada vez que se divide a los colombianos entre buenos y malos se le está echando más gasolina a la hoguera de un conflicto político que se puede acentuar en las próximas elecciones y al que todos los colombianos le quieren echar tierra de una vez por todas". En Colombia la polarización no existe ya entre liberales y conservadores. Desde hace dos décadas, cuando Luis Carlos Galán denunció 'Los desafíos de las mafias' en 1976 (artículo Nueva Frontera reproducido por SEMANA #432), dos polos se enfrentan en Colombia. Para el primero, representado por Galán, el narcotráfico amenaza las instituciones y la integridad de la Nación. Para el segundo, representado hoy por Samper y la narcopolítica, el narcotráfico no solo es tolerable sino considerado como un gremio de intereses con el que es legítimo negociar el poder. El país no puede entonces tolerar el narcotráfico ni resignarse a convivir con él. Hoy más que nunca, los colombianos que queremos una democracia auténtica, digna y respetada internacionalmente, tenemos el deber de conformar un frente unido e intransigente ante quienes representan el país que debe quedar en el pasado, y la manera de hacer política cuyos instrumentos son el clientelismo y la corrupción.El legado galanista o "la nueva manera de hacer política" se puede resumir en palabras del propio Luis Carlos Galán, pronunciadas en el primer congreso nacional del Nuevo Liberalismo. "Los ideales que nos guían no son fáciles ni cómodos: queremos renovar la mentalidad política de la Nación y buscamos generar cambios cualitativos en el manejo de los asuntos públicos para construir un país moderno. Tenemos, por tanto, objetivos que hieren intereses, rompen privilegios y exigen responsabilidades. Ningún derecho, ninguna libertad, ningún proceso humano ha dejado de pagar su precio en sacrificios, en renunciamientos y en sangre. Quien no lo entienda así no debe vincularse a la lucha renovadora en que nos hallamos. Esta misión requiere fe, lealtad, carácter, disciplina y sinceridad. Yo estoy seguro que tales cualidades abundan en vastos sectores del pueblo colombiano, y por eso asumí la responsabilidad de dirigir el Movimiento por el Nuevo Liberalismo". Juan Manuel Galán Pachón Washington

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