Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/05/06 00:00

DE PEDRO GOMEZ BARRERO

DE PEDRO GOMEZ BARRERO

De Pedro Gómez BarreroLas negociaciones internacionales en que participe nuestro país deben ser reservadas, por conveniencia estratégica y por mandato de la ley. Por estas razones los miembros colombianos de la Comisión Negociadora con Venezuela nos hemos abstenido de contradecir públicamente a nuestros colegas venezolanos y especialmente a los periodistas colombianos, cuando unos u otros se apartan de la realidad al comentar el trabajo de la Comisión.Pero ahora esos comentarios vienen de quien llevó nuestra representación diplomática ante el gobierno de Venezuela hasta hace pocos días, doctor Francisco Posada de la Peña, circunstancia que da significado especial a sus opiniones y sugerencias, y que me obliga a responder como presidente por Colombia de la Comisión Negociadora. El ex embajador dijo en la Universidad de los Andes y lo repitió en SEMANA que se debe prescindir de la Comisión Negociadora y encargar la delimitación de áreas marinas y submarinas a un árbitro, preferentemente el Papa.Para facilitar el análisis conviene recordar ante todo que la propuesta del árbitro no es novedosa, porque de tiempo atrás la han sugerido otras personas entre las que se destaca el ex presidente Carlos Andrés Pérez, en dos oportunidades. La de no negociar es la posición de los enemigos del entendimiento, que en Venezuela son pocos y aquí menos. Pero que los hay, los hay.Además debemos hacer memoria de lo siguiente:1º Desde el fracasado acuerdo de Caraballeda en 1980, con motivo de los múltiples y peligrosos incidentes que se presentaron en el Golfo de Venezuela y en la frontera terrestre, y por obvias razones de conveniencia para los dos países, Colombia quiso reiniciar las negociaciones sobre delimitación de las áreas marinas y submarinas, pero Venezuela se negó sistemáticamente durante nueve años. El gobierno venezolano reconocía, como reconoce hoy, que Colombia tiene derechos en el Golfo en su calidad de Estado ribereño, pero prefería no hablar de eso. La actual Comisión Negociadora se logró en el Acuerdo de Caracas suscrito en febrero de 1989 por los presidentes Virgilio Barco y Carlos Andrés Pérez, junto con las Comisiones Nacionales de Asuntos Fronterizos y con la reestructuración de la Comisión Permanente de Conciliación prevista en el Tratado de 1939. Inició sus labores en junio de 1990, luego de que los presidentes de Colombia y de Venezuela acogieran las recomendaciones de los altos comisionados en San Pedro Alejandrino. Con el Acuerdo de Caracas, la subsiguiente Reunión del Táchira y el Documento de San Pedro Alejandrino culminó satisfactoriamente el proceso de reconciliación que se hizo necesario después de la incursión del la corbeta Caldas en aguas discutidas y de la exagerada reacción del presidente Lusinchi. Parece olvidarse que por no conversar y negociar en más de una oportunidad Colombia y Venezuela han llegado al borde de la guerra, y que a través de las negociaciones no sólo se han superado importantes dificultades y aproximado posiciones antagónicas, sino que se ha hecho posible la integración cultural y económica, y se ha incrementado el intercambio comercial en cuantías insospechadas, con evidente beneficio para ambos países.2º El ex embajador Posada de la Peña ignora el trabajo de la Comisión, porque los informes donde se consignan las conversaciones y sus resultados se dirigen exclusivamente al Presidente de la República y al Canciller. Pero a él y en general a todos los colombianos podemos decirles que el esfuerzo ha sido útil, que aunque no se han logrado acuerdos completos, sobre todos y cada uno de los cinco temas se han conseguido aproximaciones significativas, y que todos los comisionados, colombianos y venezolanos, estamos convencidos que los acuerdos son posibles. Así lo hemos consignado en los informes conjuntos que hemos presentado a los señores presidentes.3º Para llegar a un acuerdo directo se necesita conversar y negociar. Para acogerContinúa en la página 11otra de las vías previstas en el derecho internacional, como la conciliación o el arbitramento, también se requieren acuerdos preliminares en los cuales se definan la materia de la conciliación o el arbitramento, se nombren los conciliadores o los árbitros, se precisen los lugares y las oportunidades para las reuniones y hasta las formas de trabajo y de presentación de los informes y las sentencias. El Papa actuó como árbitro entre Argentina y Chile para solucionar las diferencias sobre la delimitación en el canal del Beagle, pero después de que los dos países negociaron y se aproximaron hasta vislumbrar la delimitación que sería aceptable en uno y otro país.En nuestro caso, el numeral 7_º del modus operandi para la delimitación de áreas marinas y submarinas, que probablemente el ex embajador Posada no conoció o no recuerda, dice: "Si las negociaciones no culminaren exitosamente los dos gobiernos de común acuerdo podrán acudir a un procedimiento de solución pacífica no compulsivo, a fin de lograr un acuerdo total y definitivo sobre la delimitación de áreas marinas y submarinas entre los dos países. Las negociaciones podrán continuar aun cuando las partes de común acuerdo acudan a un procedimiento no compulsivo". De manera que cuando el gobierno colombiano considere que las negociaciones fracasaron o están próximas a fracasar nuevamente, puede instruir a sus negociadores para que orienten su labor hacia "un procedimiento de solución pacífica no compulsivo" adicional a la negociación. O puede designar otros negociadores, como lo hemos solicitado reiteradamente quienes tenemos esa responsabilidad. Pero terminar las negociaciones para regresar a la situación que vivimos entre Caraballeda y el Acuerdo de Caracas es algo inaceptable, por decir lo menos.Y a pesar de que muy recientemente analizamos con el señor presidente Samper el estado actual de las negociaciones, le estoy enviando esta nota para recordarle las alternativas que ofrece el modus operandi.3º El ex embajador Posada también menciona "la globalidad" como una estrategia que los negociadores venezolanos impusieron en desmedro de Colombia. Craso error, en primer lugar porque ese entendimiento preliminar ha sido más utilizado por los negociadores colombianos que por los venezolanos, y en segundo término porque la negociación no se concibió para sacar ventajas para uno u otro país respecto de alguna de las cuestiones pendientes, sino para solucionarlas todas de manera equitativa, como base de la armonía, el entendimiento y la integración entre Colombia y Venezuela.Lo que sí es cierto es que las negociaciones han progresado menos durante los gobiernos de los presidentes Samper y Caldera que en los anteriores. Esto se debe a que la Comisión se amplió a cuatro miembros por cada país y la designación de los nuevos miembros no resultó fácil; y también a que las circunstancias políticas internas en ambos han sido poco propicias para estos asuntos de largo plazo.Pedro Gómez BarreroPresidente de la Comisión Negociadora Bogotá.

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