Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2000/07/03 00:00

Descenso palpable

A propósito de los sesudos comentarios, o mejor, análisis que aparecen en SEMANA #943, del mes de mayo último, acerca de las calidades de la educación media y universitaria en nuestro país, deseo echar mano de mi experiencia de 30 años como profesor...

Descenso palpable

A propósito de los sesudos comentarios, o mejor, análisis que aparecen en SEMANA #943, del mes de mayo último, acerca de las calidades de la educación media y universitaria en nuestro país, deseo echar mano de mi experiencia de 30 años como profesor universitario, para exponer lo que estoy constatando a diario en mis clases de socioantropología e historia de la medicina. Resulta palpable el descenso de las condiciones mentales de los estudiantes, lo que creo que se debe atribuir a la ausencia creciente de formación filosófica seria en muchos colegios, en donde la clase de esta materia, frecuentemente muy desprestigiada, se ha ido convirtiendo en pequeños foros de temas políticos o de ‘educación sexual’. Nuestros jóvenes suelen carecer de las formas mentales que sólo se consiguen con la disciplina de la lógica, por la que se aprende a pensar, a deducir, a valorar la fuerza o la debilidad de los argumentos. Esto, naturalmente, también comporta una alarmante disminución de las estructuras del idioma cuyo manejo se ha abandonado para convertir la clase de lenguaje en meros y superficiales comentarios sobre novelas de moda. Se ha olvidado con campante menosprecio, que la lengua es el instrumento del pensamiento, y que el pensamiento es la herramienta de todo conocimiento, desde los más elementales hasta los más profundos. Así, nunca tendremos verdaderos científicos ni profesionales de valía.

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