Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/09/29 00:00

El modelo del Polo

El modelo del Polo

Frente al artículo central de la edición #1324, permítanme plantear las siguientes observaciones. El Polo Democrático Alternativo (PDA) se propone conformarse en un nuevo partido, no solamente por su proyecto de país sino, esencialmente, por la forma de construirlo. De hecho, transversando los distintos aspectos del debate actual, se encuentra la definición del modelo organizativo que debería darse el PDA para garantizar la participación de los demócratas colombianos en la articulación de sus apuestas de futuro. En consecuencia, los debates centrales del PDA no se pueden reducir a sus espacios internos.

El PDA es un partido de izquierdas que reconoce la diversidad de procesos alternativos existentes –no todos agrupados hoy en el Polo– y lidera el debate crítico como la posibilidad cierta de integrarlos en la configuración del nuevo proyecto histórico. La acción política del PDA no se puede anclar en el Ideario de Unidad, por lo que debemos entender que la controversia es inherente a su naturaleza.

Por lo tanto, no debemos ver división en donde hay discusión. En la perspectiva del PDA, la unidad no significa homogeneización, lo cual limitaría su desarrollo. Así que la división no representa ninguna salida a la intención de concertar en la diversidad, la promesa de país que estaríamos dispuestos a hacer realidad. Mantener esta condición en el PDA constituye realmente lo nuevo de la izquierda y le permite ser vanguardia en el desarrollo de una nueva cultura política, tan urgente para la profundización de la democracia y la superación del conflicto. La conclusión del artículo de SEMANA no es solamente desacertada por lo anterior; también lo es por el escenario incoherente que propone como posPDA, representado en los personajes aludidos. Es difícil conciliar visiones tan disímiles sobre lo público y lo privado, la guerra y la paz, la integración económica y la integración social, el desarrollismo y el humanismo, la tecnocracia y la participación, la dependencia y la soberanía. A menos que ese nuevo proyecto político se sostenga en aspiraciones absolutamente personales, lo cual, igualmente, lo haría inviable.

Javier Marín Rodríguez
Bogotá

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