Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/11/05 00:00

Fuente de debate

Soy catedrático de filosofía francesa en la Universidad Americana de Managua y la lectura de la revista SEMANA es para mí y para mis allegados no sólo la mejor manera de mantenernos al tanto de lo que sucede en nuestra patria, sino también fuente constante

Fuente de debate

Soy catedrático de filosofía francesa en la Universidad Americana de Managua y la lectura de la revista SEMANA es para mí y para mis allegados no sólo la mejor manera de mantenernos al tanto de lo que sucede en nuestra patria, sino también fuente constante de polémica y debate. Leo en la edición del 24 de septiembre un artículo acerca de la relación entre la neurología y la felicidad, que ha puesto sobre el tapete un viejo debate entre la ciencia y la filosofía. Sostiene un colega de la facultad de medicina, al igual que el artículo, que la felicidad puede tratarse de una manera puramente fisiológica, y que alcanzarla es simplemente cuestión de intervenir en el funcionamiento neurológico de nuestro cerebro. Sin embargo, como filósofo me acechan varios interrogantes. ¿Qué es, propiamente hablando, la felicidad? En un país como Colombia ¿serán suficientes unas cuantas inyecciones para escapar al lógico pesimismo que nos invade? Como bien dice Derridá, “el deseo de alcanzar la felicidad es lo que nos hace, ciertamente, infelices”, así sea modificando nuestras redes cerebrales.

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