Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/24/1996 12:00:00 AM

FUERON VEINTE

Soy un colombiano de los más comunes, tengo 25 años, trabajo en una empresa en oficios varios, devengo un salario de 150.000 pesos mensuales, mi jefe es suscriptor de la revista SEMANA; en cualquier descuido de él la devoro desde la carátula hasta la separata (hace un año aproximadamente). Gracias a esta excelente revista he adquirido una visión real de la situación del país. Quisiera que muchas personas conocieran mi punto de vista, que es el siguiente: El presidente Samper: es responsable absoluto de lo que pasó en su campaña. Fernando Botero: ya es consciente del error que cometió y lo está asumiendo con valor, pero ahora está cometiendo uno peor, y es tratar de defenderse sin importarle la gente inocente que perjudica. Horacio Serpa: está tan grave que ya no piensa para hablar, ahora sólo habla y luego piensa (cuando ya es tarde). Rodrigo Pardo: en su cara se ve la preocupación que tiene, no por miedo a la justicia, sino a su propia conciencia, porque vio pasar un ratón por la sala y nunca pensó que se le fuera a convertir en un elefante. Orlando Vásquez: es uno de los personajes que consideraba más inteligente, pero su inteligencia le falló al tratar de obstruir a la Fiscalía, pues ésta es intocable por ser la única en la que los colombianos y extranjeros de buena conducta depositamos nuestra confianza. Guerrilla: hace mucho tiempo perdieron su identidad e ideología, a mi parecer no se debe dialogar con estos delincuentes. Los colombianos comunes que no tenemos poder los tenemos como ejemplo, en ustedes está el que se pueda empezar a propiciar un verdadero cambio. Luis Fernando Duque G. Pereira
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.