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| 8/27/2001 12:00:00 AM

Gusto y estética

La revista SEMANA #1000 sencillamente está fuera de concurso, cualquier exaltación es insignificante.

La revista SEMANA #1000 sencillamente está fuera de concurso, cualquier exaltación es insignificante. Difícilmente puede ser superada pues no se trata ya de torrentes de dinero sino de vocación y gusto y estética por esta clase de periodismo.

Los números 1.001 y 1.002 son la radiografía exacta de esta Colombia adolorida que agoniza —nadie lo ponga en tela de juicio— en ese océano de impudicia, de violencias de todos los pelajes, de pestilencias de la corrupción de la administración pública que se origina en las máximas escalas del poder público lo que explica que, antes que decrecer se acrecienta cada amanecer.

Con ese periodismo saludable y patriótico que ejercieron sus grandes maestros en el pasado luminoso SEMANA presenta esos temas irritantes que hieren profundamente la sensibilidad de los colombianos honrados como Dragacol, TermoRío, el metro de Medellín el más grande asalto al patrimonio común donde están comprometidos y salpicados la flor y nata descompuesta del “país político”. Si ello es un axioma, incuestionable, valga la redundancia, es una burla afrentosa al pueblo colombiano que los organismos de control y seguridad que inexplicablemente no actuaron a tiempo vengan a la hora de nona a engatusarnos con verdaderas utopías a través de investigaciones “exhaustivas” con el elemento a sabiendas de las “prescripciones”, “las faltas de pruebas”, “el vencimiento de términos” son recursos rabulescos a la orden del día.

Ojalá SEMANA no permita que en su elegante e idóneo cuerpo de periodistas entre el virus nefasto, disociador de la bastarda politiquería criolla. Ahí radica precisamente la inconmensurable tragedia nacional que cuando se descubre un monstruoso delito autores materiales e intelectuales y usufructuarios recurren al legendario grito de “Tapen, tapen”.
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