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| 8/20/2001 12:00:00 AM

Homenaje a los luchadores

Este escrito es para hacer un homenaje a aquellas personas anónimas que trabajan en la revista y que por supuesto saben

Este escrito es para hacer un homenaje a aquellas personas anónimas que trabajan en la revista y que por supuesto saben olfatear la chiva y se esconden detrás de un anonimato que no debería existir. Por lo tanto esto no es para publicar en la sección ’Cartas de los lectores’, porque más que un homenaje, es dar las gracias a esas personas que sienten en el alma la profesión de periodista y que literalmente dan su vida por la noticia y la verdad.

En la edición 1000, más exactamente en el artículo ‘En las entrañas del 8.000’, se advierte todo el sufrimiento y la lucha que encarna una noticia, como esa, que tumbaría un presidente de un país “normal”, la lucha por conseguir la aprobación del director y el olfato del periodista de oficio, no siempre van de la mano y por eso me pregunto cuántas noticias se han ido de sus manos por no tener la certeza absoluta de la importancia y la veracidad, hecho que encarna la ética que todo profesional debe tener y que no debe olvidar nunca.

Se advierte que son muchas las horas insomnes, de litros de tinto, de lucha y trajín, que no se olvida que se trabaja por personas como yo, que llegamos el lunes después del trabajo pendientes de qué tiraron debajo de la puerta, para tener un banquete escrito, que muchas veces nos hace la vida más rica, atractiva y actual.

Muchas veces el atractivo es una buena frase de Aleida o Felipe, otras es una buena caricatura de Vladdo, otras es una buena crónica sobre el país como la del río Magdalena, a veces son detalles tan imperceptibles, tan sutiles, que el lector promedio no los advierte, simplemente los siente como algo subliminal.

Lo único que me molesta es cuando la revista viene ’plagada’ de publirreportajes, pero los perdono porque sé que la revista es al fin y al cabo comercial.

Por todo eso y por lo que gozo con ella, los felicito más que por el resultado por la calidad del oficio que desempeñan, todas esas personas que salieron en la fotografía vestidas de rojo, y también los que se escondían detrás.
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