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| 10/5/1998 12:00:00 AM

LA CAMPAÑA CUNDAY VILLARICA

Si "las fuentes de entero crédito" a que se refiere 'El revolcón militar', (SEMANA #851) han sido muy bien cernidas y decantadas, como es lógico suponerlo, definitivamente estamos perdidos. Siempre he sostenido que para ventura de Colombia pocos conocieron lo que realmente fue la denominada campaña de Cunday Villarrica Sumapaz llevada a cabo en 1954-1955, por el Ejército. No significa eso, desde luego, que en las academias de altos estudios militares se guarde inútil silencio sobre tema tan doloroso ni que no se puedan sacar saludables conclusiones de estrategias y tácticas de las partes en conflicto.Los altos mandos militares registran en este punto un atraso de 43 años, por lo menos. "La guerra de posiciones" la empezó a emplear la guerrilla precisamente en el sector Villarrica La Colonia, donde la lucha fue recia y sin cuartel para permitir el éxodo de miles de ancianos, mujeres y niños que se dirigían por Sumapaz a Caquetá y parte del Huila, la peña paramuna quedó jalonada con la osamenta de centenares de personas que no resistieron la tremenda travesía. Célebre en los anales militares es la "encerrona" que le hizo la guerrilla a una compañía completa (150 hombres) a inmediaciones de la casi inexpugnable fortaleza de La Colonia en marzo-abril de 1955 donde pereció la mitad de sus efectivos y algunos oficiales salieron con traumas sicológicos después de 20 días de duro trajinar. Fue entonces cuando los alzados en armas utilizaron los famosos 'catalicones' cuyo estruendo en la selva virgen producía pánico y desbandada, que sirvió de argumento total a los macartistas de entonces para sustentar la injerencia del "comunismo" en esta sangrienta contienda. Cuando esto acontecía los generales de hoy no eran siquiera cadetes pero eso no los releva de su conocimiento y reflexión. La moral de las tropas se mantenía en alto porque veían semanalmente a sus comandantes de los destacamentos o de la Brigada de Institutos alentándolos e inquiriendo por sus necesidades.Sepultando la mentira es fácil hacer la paz mientras se tenga la voluntad sincera e irrevocable de buscarla. Colombia les exige sí magnanimidad y desprendimiento por partes iguales al gobierno y la guerrilla. Nunca puede ser tarde. Porque algo va de 1903 a 1998.Alfonso Chaux HerreraGarzón
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