Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/09/22 00:00

LA CULTURA DE HOY

LA CULTURA DE HOY

Me refiero al artículo 'La cenicienta', de Plinio Apuleyo Mendoza (SEMANA de junio 2-9-97), donde el autor añora el Bogotá afrancesado de hace 50 años, adonde llegaban Jean Louis Barrault, Louis Jouvet y Le Corvousier. Se conduele además de que hoy sea Garzón y no Moliere quien suscite risas. Empero, Garzón es colombiano y con él hay todo un grupo de notables humoristas. Aparte de la farándula, qué tal Daniel Samper, Alfredo Iriarte y Antonio Caballero. Habla del "indudable empobrecimiento cultural del país". No obstante, sin dejar de reconocer las fallas actuales, ¿no valdría la pena un balance comparativo entre los años 40 y los 90? A pesar de que hoy no existe industria cinematográfica consolidada, algo va de Allá en el Trapiche (1943) a Ilona llega con la lluvia. La novelística de hace medio siglo no lograba despegar. Hoy tenemos a García Márquez, a Alvaro Mutis, a Mejía Vallejo, a Caballero y al mismo Plinio, entre muchos otros. En las artes plásticas, un Botero, un Negret, un Grau, un Ramírez, un Obregón y un ejército de jóvenes.En la música se vive una promisoria situación. Compositores como González Zuleta, Pinzón, Atehortúa, Zumaqué, entre otros, y todo un grupo renovador de jóvenes compositores. Existen la Sinfónica de Colombia, la Filarmónica de Bogotá, la Sinfónica Juvenil de Colombia, la Filarmónica de las Américas, la Orquesta Pro Música de Bogotá y una cantidad de orquestas del Plan Batuta. Además, las orquestas regionales: Cali, Barranquilla, Medellín, Ibagué. Hay tres o más compañías de ópera y de zarzuela en Bogotá. En el teatro, se presenta un movimiento como no se hubiera soñado hace medio siglo, con el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá y con el Festival de Manizales. La poesía actual, registra un crecido número de voces, algunas de gran vuelo. La industria editorial ha alcanzado índices jamás soñados por esos años. En fin. A pesar de los altibajos, es innegable el avance cultural en muchos aspectos. Es de gran importancia el hecho de que dichos avances encierren una autenticidad que no se daba anteriormente. Todos los movimientos de aquel pasado eran importados: el neorrealismo italiano, el teatro del absurdo, el cubismo, el fauvismo, el art nouveau, el surrealismo, de dodecafonismo, etc., etc. Hoy nuestra América ha producido el realismo mágico y movimientos similares en el arte con influencia en el mundo entero.Mario Posada Torres, Presidente Fundación Pro-Música Bogotá

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