Martes, 24 de enero de 2017

| 2005/01/23 00:00

La familia afirma

La familia afirma

Con extrañeza, una vez más vemos cómo en la última edición de su reconocida revista, en el artículo 'Que tiemblen los políticos', vuelve nuestra familia a ser protagonista de noticias que nuevamente se alejan de la verdad. Ni para ustedes ni para nosotros es un secreto que entre funcionarios de Estados Unidos y abogados de Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela hubo acercamientos para tratar de llegar a un acuerdo que de una u otra manera podría beneficiar a nuestra familia, pero no es menos cierto que dichos acercamientos iniciales no pasaron de ser meras propuestas.

Lo que no podemos aceptar es que, con base en lo que son meras propuestas y no acuerdos, el periodista de turno haga un montaje y relate hechos que solo pueden estar en la mente de alguien que como mínimo está desinformado. A continuación queremos hacer algunas precisiones solo con el propósito de que se conozca la verdad que, nosotros como familia de Gilberto y Miguel, consideramos que ustedes y la opinión pública deben conocer: los hermanos Rodríguez Orejuela no le han ofrecido a la justicia norteamericana lista alguna de dirigentes colombianos que hayan estado involucrados en casos de corrupción. Los acercamientos siempre se basaron en que no habría delación de ninguna especie; ni narcotraficantes, ni rutas, ni revelaciones sobre grandes magnicidios en Colombia, ni ex integrantes de las Fuerzas Armadas, ni políticos, y mucho menos de personas vinculadas al terrorismo. Efectivamente, el día 7 de diciembre de 2004 se realizó la audiencia ante el honorable juez de distrito de Estados Unidos Federico A. Moreno, y ante el cual comparecieron el fiscal Laurence Bardfeld, el abogado defensor José M. Quinon y Gilberto Rodríguez; pero no es cierto que en dicha audiencia se presentara la propuesta de la cual habla el periodista en el artículo. Esto no lo afirmamos porque alguien nos lo dijo, lo afirmamos porque tenemos en nuestra mano la transcripción de la audiencia, documento que es público y que si el periodista hubiera investigado podría tener acceso a dicha información y no tendría tantas inexactitudes en su artículo. No es cierto que: "En contraprestación a la tranquilidad de sus 15 hijos, 21 sobrinos (...) los ex jefes de la mafia caleña estarían dispuestos a colaborar, a través de William, no solo con gran parte de la historia secreta de Colombia, sino con información que quieren oír las autoridades norteamericanas. Por ejemplo, sus enlaces con las mafias de México, Panamá y Estados Unidos, las multinacionales que se prestan para el lavado de activos y el bajo mundo que se mueve en la comercialización de las drogas ilícitas en las calles de Manhatan". Este tipo de aseveraciones lo único que hace es poner en riesgo nuestras vidas y demostrar el grado de irresponsabilidad del periodista en su afán de 'vender' más y analizar menos.

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