Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/07/09 00:00

La nobleza y la guacherna

Interesante el artículo de la edición #996 sobre la reestructuración de las Fuerzas Militares. Pero más allá del recuento de

La nobleza y la guacherna

Interesante el artículo de la edición #996 sobre la reestructuración de las Fuerzas Militares. Pero más allá del recuento de éxitos y reformas recientes, llama la atención la alusión que se hace a la necesidad de eliminar la distinción entre soldados regulares y bachilleres, para de esta forma comprometer a sectores de nuestra sociedad, hasta ahora ajenos al conflicto, a la búsqueda de una solución. No es la simple alusión a esta necesidad lo que llama la atención. Preocupa y decepciona profundamente cómo en el mismo artículo se da cuenta de lo utópico que esto puede resultar llevado al campo de lo real. No es otra cosa, sino una estructura de muy larga duración vigente en el ideario de nuestras élites, desde que se comenzó a construir la idea de nación colombiana. La distinción entre el pueblo, la gleba o la guacherna y la nobleza, la cual, fundamentada en privilegios, que relegitiman constantemente esa distinción y refuerzan el infranqueable límite entre lo patricio y lo plebeyo, no toma realmente en serio las reivindicaciones del pueblo, no importa cuál sea el medio al que éste recurra. Es claro que el día que aquellas élites que, envalentonadas, exigen mano dura, solucionen el conflicto “echando bala”, en un acto de mínima consecuencia con sus palabras, acepten que sus muchachos engrosen las filas de la fuerza de despliegue rápido, y sientan en carne propia el conflicto, seguramente dejaremos de oír aquellos recurrentes clamores por una solución a base de plomo, para comenzar, finalmente, a iniciar un muy largo proceso de reconstrucción de un tejido social inexistente y, desafortunadamente, muy poco viable en la Colombia actual.

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