Martes, 17 de enero de 2017

| 1999/06/21 00:00

LAS ARMAS PARA DEFENDERSE

LAS ARMAS PARA DEFENDERSE

Quiero referirme a su artículo de la edición de mayo 3 titulado 'Lamuerte al menudeo'. En el
mismo se afirma que en Colombia existen cerca de un millón de armas amparadas por Indumil y
aproximadamente tres millones de armas ilegales. Obviamente es imposible verificar la cifra de armas
ilegales, ya que el Estado no puede cuantificar algo que está por fuera de su control. Según Inteligencia Militar
en Colombia existen cerca de 20.000 miembros de organizaciones subversivas. Si suponemos que cada
subversivo tiene a su disposición dos armas, podemos suponer que en manos de la subversión existen
menos de 50.000 armas. La delincuencia común tiene en su poder un número de armas que sería
imposible calcular. Pero si suponemos que hay 20 veces más armas en manos de la delincuencia que en
manos de la subversión, habría menos de un millón de armas en manos de delincuentes comunes. Esta cifra
resultaría exagerada, pues no creo que existan en Colombia cerca de un millón de delincuentes armados.
Indudablemente la inmensa mayoría de los colombianos somos personas honestas. Pero aceptemos en
gracia de discusión que entre la delincuencia y la subversión poseen un millón de armas. Esto significa
que en manos de personas honestas están los tres millones de armas restantes, un millón legales y dos
millones ilegales. Esto es perfectamente posible si tenemos en cuenta que el ciudadano de bien se siente
completamente indefenso frente a la delincuencia y a la subversión y no tiene otro remedio que armarse para
su legítima defensa. Valdría la pena que el Estado reconsiderara su política de control de armas, la cual es
el mayor fracaso del Estado colombiano en las últimas décadas, y en su lugar estableciera una alianza con
los ciudadanos de bien, los cuales de manera organizada o individual pueden constituir un frente unido
contra la delincuencia si se les permite obtener los instrumentos necesarios para esa labor. Basta mirar el
ejemplo del Perú, donde las Fuerzas Armadas aliadas con el campesinado legalmente armado derrotaron a la
subversión. Juan Pablo Nicholls N. Envigado (Vía Internet)

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