Martes, 24 de enero de 2017

| 1996/09/02 00:00

LAS VISAS Y EL CONDUCTISMO

LAS VISAS Y EL CONDUCTISMO

Algunos críticos-analistas de los postulados conductistas de Skinner, afirman que éste, al darse perfecta cuenta del alto potencial manipulador ofrecido por tales principios, igualmente alcanzó a vislumbrar su amplísimo margen de aplicabilidad el cual podía llegar incluso hasta a servir (y muy eficientemente) a los intereses de una política expansionista e intervencionista como la norteamericana.
Lo cierto es que basta con observar someramente el statu quo de la sicología, el manejo institucional (militar, empresarial, educativo, penitenciario, etc.) y la política internacional norteamericanas, para encontrar fácilmente Cuán hondamente ha calado la teoría sicológica de marras en todo el acervo ideológico de los gringos. Incluso documentos históricos sobre la manera como Estados Unidos ha manejado su política internacional con países como Tailandia, Vietnam, los Estados latinoamericanos, etc., así lo corroboran.
El interesado bien podría consultar cualquier texto de sicología general donde expongan la historia, los principios y los métodos del conductismo skinneriano para entender cómo, prácticas como la cancelación de visas, la descertificación, la tan cacareada como idolatrada imagen pública afectada por las dos anteriores, no son otra cosa que una simple extrapolación al campo de la política internacional de lo que realiza el experimentador en el laboratorio de sicología cuando refuerza positiva o negativamente, o cuando depriva (de alimento, verbigracia) a la famosa rata albina con el fin de que ésta efectúe la conducta deseada por aquél en procura de la anhelada recompensa(o refuerzo) que 'de paso' se convierte en condicionante. La verdad es que en todo este 'experimento', nuestra actitud parece circunscribirse a la de tristes ratas de laboratorio que buscan sumisa y afanosamente la manera de efectuar con eficacia la conducta deseada por el experimentador-manipulador del norte para así lograr el tan ansiosamente esperado y de tantas maneras procurado refuerzo (certificación, visas, etc.) y de paso servir como corroboración empírica de la enorme utilidad del conductismo político aplicado. Empero, más luctuosa aún resulta la deplorable manera en que algunos medios de comunicación intervienen en el procedimiento, haciendo las veces de variable coadyuvante a la exacerbación de la eficiencia del método.
Jorge Humberto Ordóñez Bucaramanga

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