| 2001/07/02 00:00

Lo más trascendental

Creo que los artículos de Hernando Gómez Buendía en las ediciones 993 y 994 son lo más trascendental que se ha impreso recientemente en los medios en Colombia.

Lo más trascendental

Creo que los artículos de Hernando Gómez Buendía en las ediciones 993 y 994 son lo más trascendental que se ha impreso recientemente en los medios en Colombia. Lo otro que se compara con esos atributos de trascendental y reciente es la extensa (extensísima para un país como Colombia) investigación realizada por Michael Reid, y publicada en la revista The Economist de abril 19 con el título: ‘Drugs, War and Democracy’, pero que obviamente no es equivalente porque no se trata de un medio de nuestra geografía.

La hipótesis del periodista de que el candidato Serpa ganaría las elecciones si no se unen todos los demás aspirantes en su contra se ve como muy probable y las ‘recomendaciones’ que él mismo se aventura a explorar son creativas y, a mi modo de ver, patriotas. Pienso que existen dos reflexiones anexables a lo escrito por Gómez Buendía:

Que los aspirantes a la Presidencia, distintos obviamente al protagonista de la historia (Serpa para que quede claro), no tienen porqué renunciar a sus candidaturas con la propuesta de unión que hace el columnista. La primera vuelta puede ser tan competida y descarnada como ellos quieran o como sus bolsillos les aguanten. Y si son tan exitosos, a lo mejor la hipótesis de que puede ganar Serpa es sólo eso, una hipótesis, y quizás éste no pase ni el primer sufragio. Pero, para el caso contrario, escenario que yo considero como el cierto, sí debería existir un acuerdo, que permita fortalecer al virtual contendor del candidato del Partido Liberal durante la segunda vuelta.

Que la revista debería contratar un estudio sobre lo que le ha ocurrido al Partido Liberal. Es increíble cómo opiniones similares a la de Gómez Buendía se han extendido aún dentro de reconocidos círculos liberales, y cómo éste partido, después de su actuación irresponsable durante la presidencia del moralmente finado doctor Samper, mantiene los mismos actores, sin ningún asomo de arrepentimiento, acto de contrición o pragmático sentido de enmendadura y cordura.

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