Sábado, 21 de enero de 2017

| 1996/07/08 00:00

LUGUBRE LABERINTO

LUGUBRE LABERINTO

He leído con interés y desconcierto el artículo 'Choque de trenes' que un reciente número de esta revista publica. La situación crítica de ingobernabilidad en el país, así como de ineficacia de los poderes Legislativo y Judicial para hacerle frente a tal crisis, dan cuenta de la improvisación de criterio y principio con que actúan las instituciones llamadas a asumir la tarea de "abrir brecha" en ese paisaje oscuro, del que sólo es tangible un lúgubre laberinto, en lo que respecta al rumbo que la problemática ha de tomar en adelante. Los acontecimientos tumultuosos de que da fiel testimonio esta revista en este artículo, evidencian la necesidad de que se discutan en la Nación, temas de vital importancia como la autonomía de las ramas del poder en ejercer su función a cabalidad, salvaguardando el espíritu de las normas y ejecutando una práctica fundada en principios firmes, criterios razonables y valoraciones objetivas que evalúen cada evento imparcialmente, agotándole en sus postulados de pro y contra. Es preciso convocar a representantes de la opinión pública, estamentos oficiales, corporaciones cívicas, sindicales y gremiales, e instituciones educativas a cerrar filas en pro de realizar un aporte real al polémico debate de cómo asegurar el ejercicio del poder "en democracia" establecidos parámetros de autonomía, coordinación y evaluación crítica para cada rama del mismo, y entre sí. Es obvio que la conclusión a deducir de tal debate, sea una revisión seria de la Constitución vigente. La polémica destructiva en que se han enfrascado "contados" notables miembros representantes de las corporaciones de Estado, desacredita de contado el sistema "democrático" que rige en Colombia; da testimonio de lo poco que dichas corporaciones toleran el ser cuestionadas _más aún "desafiadas"_ a que asuman las consecuencias de sus improvisadas decisiones. ¿Son acaso la opinión pública y la comunidad internacional las que han de evaluar seriamente el papel que a aquellas les corresponde cumplir en resolver esta situación en breve plazo? Temo saber la respuesta, de antemano. Por último, ahorrémonos la terminología de desdén y amenaza _entre nos, colombianos de bien_, evitémonos una galopante inflación en pronunciar insultos, y más bien pongamos en marcha un debate abierto, activo y serio sobre cómo construir un sistema democrático funcional, desde las bases hasta la cima. Sonia Bloch Oslo (Vía Internet)

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