Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2002/11/03 00:00

Mamados con el periodismo 'light'

María Isabel Rueda, en su última columna, con su habitual elegancia y buen humor dice estar mamada con los economistas.

Mamados con el periodismo 'light'

María Isabel Rueda, en su última columna, con su habitual elegancia y buen humor dice estar mamada con los economistas. Muy comedidamente, pero con la misma franqueza, le respondemos que los mamados somos los economistas con mucho columnista que pretende pontificar sobre nuestra profesión y criticarnos sin piedad cuando muchos ni siquiera se toman el trabajo de verificar las cifras o de leerse los documentos que se producen.

En su columna María Isabel reconoce que los medios se han venido a menos. ¿No será que, aparte del síndrome de la chiva, esto se debe a la falta de análisis y a la superficialidad de muchos periodistas que prefieren la notoriedad y el comentario light al rigor y la responsabilidad que les impone su profesión? ¿Remember Kipling?

Lo digo porque personalmente me sentí aludida, como una de las responsables del empalme en el Ministerio de Hacienda, con la frase: "Algunos dicen que el ministro Santos le mintió al gobierno". Cuando fui columnista de El Espectador me enseñaron que eso de utilizar "algunos dicen" no es correcto pues en el fondo es poner en boca de otros lo que uno quiere decir. También me enseñaron que no se puede hacer ese tipo de aseveraciones sin haber hecho la más mínima investigación para comprobar su veracidad, porque el que acaba mintiendo es el periodista.

Si María Isabel le hubiera echado una ojeada -por ejemplo- a los documentos de empalme que se le entregaron al nuevo gobierno, encontraría que ahí están incluidas absolutamente todas las cifras -por instrucciones tajantes del ministro Santos- y que al gobierno entrante se le dijo toda la verdad y nada más que la verdad sobre la situación que recibían, como en repetidas ocasiones y en forma gallarda lo ha reconocido públicamente el ministro Junguito. Pero si el documento de empalme le resultaba complicado de leer, el sentido común le habría indicado que si el Fondo Monetario escarbaba todas las cifras cada tres meses y los funcionarios encargados de suministrarles las cifras son hoy altos funcionarios del actual gobierno, incluyendo al propio doctor Junguito y a su mano derecha en el Ministerio, pues resultaba algo extraño que se estuvieran metiendo semejante autogol.

Por otro lado, es francamente injusta la afirmación atribuida al nuevo gobierno "que haber tenido Ministro-candidato le costó al país dos billones". ¿Cuáles dos billones? ¿Quién en el nuevo gobierno? ¿No es lo correcto citar las fuentes? Y es injusto porque ni Juan Camilo Restrepo ni Santos dejaron de tomar decisiones muy costosas políticamente pensando en su futuro. Me consta, por lo menos en el caso de Santos, como le consta al ministro Junguito, sus enfrentamientos hasta con el Presidente por hacer el mayor ajuste posible.

Por último, estamos de acuerdo en que los economistas muchas veces no nos ponemos de acuerdo y nos equivocamos o nuestros modelos no aciertan. Pero es que la economía no es una ciencia exacta, somos humanos, y la vida nos da -afortunadamente- muchas sorpresas. Qué aburrido sería que todos siempre estuviéramos de acuerdo y siempre acertáramos. No tendríamos entonces el placer de leer columnas como la de María Isabel dándonos madera.

Catalina Crane, ex viceministra de Hacienda

Bogotá

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