Viernes, 20 de enero de 2017

| 2008/03/01 00:00

Proyectos entreguistas

Proyectos entreguistas

Excelente es el artículo ‘El desplante’, edición #1346 de SEMANA publicado en defensa de quienes fueron expulsados violentamente de sus propiedades, los desplazados; los cuales no gozan completamente de las preferencias gubernamentales a diferencia de sus amigos los empresarios, quienes no pierden oportunidad para engrosar sus haberes. A lo largo del tiempo, el reparto de tierras no ha tenido la atención suficiente y necesaria del gobierno y la hacienda Carimagua es un ejemplo más. Sus 17.000 hectáreas se pretendía entregarlas sin dificultad alguna a los ambiciosos empresarios olvidando la promesa hecha hace tres años y medio, de convertir en propietarios a 1.000 desplazados. El pretexto principal para no hacerlo fue la acidez de las tierras y la ambición de participar en las ganancias.
La acidez del suelo no es un problema sin solución, se corrige encalando el terreno cultivable en proporción recomendada por el análisis de suelos y si la intención del gobierno es ayudar, financiaría la asistencia técnica de ingenieros agrónomos, el crédito oportuno y suficiente y el mercado de la producción; tres factores importantes para el éxito. Gracias al reclamo enérgico de El Tiempo y la intervención oportuna del señor Procurador, se logró detener ese atropello patrocinado especialmente por ‘Uribito’.
SEMANA demostró la ausencia de una política oficial , completa y eficiente para el reparto de tierra y la ausencia de asistencia técnica y económica en los pocos predios hasta ahora entregados. ‘Uribito’ en vez de dedicarse a politiquear y buscar pelea a quien critique su intención de ser presidente, debe aprender a ser un verdadero conductor de los problemas del campo y no a defender proyectos entreguistas como se quiso realizar en Carimagua. Hace falta que los desplazados se unan, formen una cooperativa, protegidos y capacitados por el Sena para lograr sin dificultades la adquisición de la adjudicación de Carimagua y otras fincas abandonadas para salir al fin de la pobreza y la mendicidad.

Rosendo Antonio Chamorro M.
Pasto

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