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| 5/1/2000 12:00:00 AM

Qué distinta hubiera sido

Teniendo en cuenta esa irresistible seducción que me ofrecen las revistas viejas, revisé el ejemplar de SEMANA #891 de mayo 31 del 99, encontrando el artículo de los 35 años de la operación Marquetalia y analizándolo, ya sin las prevenciones naturales del inicio de las conversaciones de las Farc, me doy cuenta lo catastrófico que significó para el país la acción del entonces presidente Guillermo León Valencia y su comandante del Ejército, el general Gerardo Ayerbe Chaux, de permitir la huida por medio del sendero de los indios por el cañón del río San Miguel. Qué distinta hubiera sido la vida del país, que tantas personas de bien estuvieran vivas de no haber florecido la industria del secuestro y qué gran nivel de vida tendríamos los colombianos.

A todos ellos les debemos el que la guerrilla se hubiera convertido en tan gigantesca empresa del mal, simplemente por creer proteger tal vez por ingenuidad, su región de origen.

Cómo hubiera sido de linda la vida de todos nosotros si al menos se hubiese apresado al señor ‘Tirofijo’ y sus secuaces.

Cuando comparamos a la primera guerrilla que existió como tal en Colombia, como el M-19 con lo que ahora son las Farc, vemos que los primeros estaban en lo que correspondería al kínder de las ‘escuelas delicuenciales’, por eso pienso que lo que nos está acabando como país es la profesionalización del delito a todo nivel, porque se evalúa como empresa las utilidades que pueda generar y no las consecuencias funestas para todos ‘los ciudadanos de a pie’.

¡Definitivamente seguimos siendo el país del Sagrado Corazón!
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