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| 6/7/2008 12:00:00 AM

Ribetes mafiosos

Más allá de las escenas con ribetes mafiosos que rodearon la captura del hasta entonces prófugo Salvador Arana (SEMANA #1361, sección Enfoque), ex gobernador de Sucre y ex embajador en Chile; de los importantes méritos de la Fiscalía por tan afortunado operativo, y de la complejidad de la asociación criminal conformada por narcoparamilitares y para-políticos, que sembraron de desolación y muerte a centenares de poblados y ciudades de la Costa Caribe, y de cuya maraña hacía parte el ex gobernador Arana, aún resuenan las dramáticas denuncias que hizo en vano el martirizado Eudaldo Díaz, alcalde de El Roble (Sucre), ante el propio presidente Uribe, en clientelista y demagógico consejo comunitario, al vaticinar su muerte y señalar con valor inusual al verdugo: el corrupto ex mandatario sucreño.
Ahora corresponde a la Fiscalía y a los jueces reivindicar a las víctimas a través de una pronta y cumplida justicia, y al gobierno uribista, absolver el gran interrogante de por qué acostumbra premiar con nombramientos y traslados en el servicio exterior a funcionarios previamente implicados en graves delitos de lesa humanidad (recordar casos de Jorge Noguera, Luis Camilo Osorio, etcétera), mientras los huérfanos de las lúgubres víctimas, que osaron enfrentar el apocalipsis paramilitar, deben en cambio enfrentar las renovadas e injustas amenazas de los mismos criminales, en otra cruel paradoja de la ‘política de seguridad democrática’.
 
Ramón Francisco García Sánchez
Bogotá

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