Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/05/28 00:00

Sin profundos significados

Acabo de estrenar mi primer montaje como director, con la obra La Mandrágora de Nicolás Maquiavelo para la Fundación Camarín del Carmen.

Sin profundos significados

Acabo de estrenar mi primer montaje como director, con la obra La Mandrágora de Nicolás Maquiavelo para la Fundación Camarín del Carmen, bajo la dirección de Gloria Zea. No es posible que el señor Gilberto Bello, crítico de teatro, utilice su columna de la edición 988 de SEMANA para desbordar sus emociones, para destruir un esfuerzo creativo que apenas comienza; una creación que no pretende nada más allá que simplemente divertir al público capitalino.

No soy un intelectual como el señor Gilberto, ni pretendo serlo, soy un hombre dedicado al teatro que cree en el teatro como una diversión sin “grandes ni profundos significados”; creo que al público hay que ofrecerle otras opciones diferentes a las de siempre. Si el señor Gilberto Bello que más parece un inquisidor que un crítico, quiere pelear, le sugiero busque un contendor más experimentado, yo apenas soy ‘un bebé’ en el oficio de director, déjeme nacer, si no es mucha molestia. No sé porqué se encarnizó de esa manera con nosotros. Si no le gusta lo que hacemos, por lo que más quiera ¡no nos vuelva a ver, no nos haga daño! porque su crítica no construye sino que daña. Quédese con el teatro que le gusta, que los que hacemos este oficio sabemos cuál es.

Me pregunto: ¿será que el señor Bello quiere decirnos cuál es el teatro que hay que hacer? ¿O Tal vez que todos vayamos por la línea de sus gustos?

Para los que luchamos por hacer teatro, esto ya no es un oficio, es un lujo.

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