Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/10/27 00:00

UN BIBLIOFILO FELIZ

UN BIBLIOFILO FELIZ

Gracias por su estupendo artículo 'El arte del bibliófilo'. Me sentí 'reivindicado' en mi posición de bibliófilo, bibliómano o maniático del libro, por no saber qué responder a quien contempla mi biblioteca y me hace la inefable pregunta: ¿Y usted si se ha leído todos esos libros?Reconforta comprobar que nadie menos que Borges no alcanzó a leer los libros que poseía. Hermosa definición la del grandioso escritor sobre lo que es una biblioteca: 'La sensación de eternidad'. Que Dangond Uribe y otros bibliófilos nuestros, tan importantes como él, confiesen que tienen libros sin leer y que quizás no les alcance la vida: "El simple placer de poseerlos con la ansiosa esperanza de leerlos algún día es la recompensa de su esfuerzo". Sí, es la esperanza que compartimos quienes amamos y poseemos los libros, cualesquiera sean las razones de las expuestas en dicho artículo. Ojalá hubiese en Colombia muchos más bibliófilos o bibliómanos, seríamos mejores, aun sin leer los libros, disfrutando con el solo contacto con éstos; ¡por ósmosis! Sin duda seríamos mejor gente, tendríamos un mejor país. Luis Ernesto Castañeda Cali

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