Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/12/03

Hijo de tigre no siempre sale pintado

Las circunstancias políticas han hecho que el vicepresidente Germán Vargas Lleras se mantenga al margen del proceso de paz. Pocas veces se le ha oído referirse a la negociación que adelantan el Gobierno y las FARC en La Habana. A él se le reconoce como un político apegado a la autoridad y de mano dura frente a los grupos armados ilegales, pero optó por guardar silencio y se dedicó a impulsar el motor de la infraestructura. Sin embargo, la paz no le es ajena a su día a día. Por lo menos, eso fue lo que quedó claro cuando su hija Clemencia Vargas tomó la vocería en la VII Asamblea Nacional de Personeros que se adelanta en Cartagena. “Vive bailando es uno de los programas que queremos mostrar, para poder realmente a construir la paz desde los territorios”, dijo la joven cuando presentó el grupo de adolescentes con los que trabaja en zonas vulnerables. Aunque al padre no le suena mucho el tema de la paz, a Clemencia se le ve muy convencida.

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