Sábado, 20 de septiembre de 2014

| 2012/10/30

Mal negocio

El anuncio que hizo el alcalde Gustavo Petro de su intención de prohibir la minería en Bogotá tiene muchos argumentos de peso. En la ciudad hay 107 canteras. Pero solo siete de ellas son legales. Entre las que tienen permiso para operar tres son manejadas por dos grandes cementeras (Cemex y Holcim), y por la iglesia, que tiene un predio allí desde mediados del siglo pasado. La operación de esas tres que queda en el barrio Tunjuelito le ha dejado a la ciudad un cráter de 319 hectáreas, que pocos bogotanos saben que existe, y un pleito judicial que podría costarle al distrito 400.000 millones de pesos. Por otro lado, la explotación minera es para la ciudad un pésimo negocio. La ciudad recibe en regalías apenas 180 millones de pesos al año, y se calcula que recuperar los daños de las canteras cuesta cerca de 8.000 millones de pesos. Además, se calcula que el 60 por ciento de la explotación minera ha afectado reservas de agua de la ciudad.

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