Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2008/06/21

Argumento acusador

Entre muchas de las razones que la Fiscalía dio para dictarle orden de captura al contraalmirante retirado Gabriel Arango Bacci por nexos con el narcotráfico, hay una que llama la atención. La primera prueba que se presentó en su contra es un recibo presuntamente firmado por él con su nombre y su huella. Pues resulta que la Fiscalía sostiene que “la huella que allí aparece no proviene de una impresión directa del dedo índice de su mano...”, sino que es “una reproducción por inyección de tinta”. En otras palabras, el ente investigador reconoce que era una copia. Pero al mismo tiempo consideró que eso no probaba su inocencia. Su argumento es que los narcotraficantes suelen utilizar este tipo de reproducciones de identidad para amenazar a sus cómplices con que, si les fallan, tienen cómo incriminarlos.

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