Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2001/03/26

Chiste sueco

En una reunión con el presidente Pastrana un dirigente empresarial sueco, que vino en misión comercial a Bogotá, dijo que los negocios entre los dos países deberían tener al elefante como emblema: con narices largas para husmear los buenos negocios, orejas grandes para estar atento a las oportunidades y patas enormes como si fueran de plomo. La original comparación con el elefante hizo que los presentes explotaran de la risa.

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