Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1995/06/26

Invasión segura

Pocas veces se había visto tan militarizada una calle del norte de Bogotá como la que queda vecina al apartamento del ministro de Defensa, Fernando Botero, la semana pasada. Y no era para menos. La única reunión social que aceptó el zar de las drogas norteamericano, Robert Gelbard, fue una cena que ofreció Botero en su casa. Los invitados eran justamente las personas que más vigiladas viven en la ciudad: los ministros de Defensa, Justicia y Relaciones Exteriores; los comandantes de las Fuerzas Militares y la Policía; y el director del DAS y el Fiscal. Para completar el cuadro, la embajada de Estados Unidos envió una verdadera tropa de seguridad para proteger a Gelbard y al embajador Myles Frechette. La escolta de tantos personajes sumada se acercaba a las 300 personas, que en una calle cerrada y estrecha daban la impresión de una invasión militar.

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