Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/02/03

La paradoja de Botero

Las vueltas que da la vida. En caso de que el ex ministro Fernando Botero decidiera volver a Colombia a pagar la condena que le impuso la Corte Suprema, tendría que ser recluido en una cárcel común y corriente, y sin ningún tipo de privilegios. La razón es que pese a la importancia del cargo que ocupó, las cárceles fiscales, sitios de reclusión para personajes, se eliminaron en el primer gobierno de Álvaro Uribe. Lo paradójico es que el impulsor de esa reforma y quien la convirtió en una realidad fue el entonces ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño, quien había sido el abogado defensor de Botero durante el proceso 8.000.

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