Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/09/10

Anécdota desconocida

Luis Alberto Moreno, quien mide 1,61 metros, contó en Los Informantes que hasta cuarto de primaria había sido el más alto de la clase. Entonces se estancó y sus papás creyeron que era un problema de alimentación. Lo mandaron a estudiar a un pueblo en Dakota del Norte con la teoría de que la comida gringa era mejor. Como no crecía, los contactos de su papá, presidente de la Asociación de Facultades de Medicina, le permitieron conseguir una cita con el mejor endocrinólogo del hospital Johns Hopkins, donde se descubrió que la causa era un tumor maligno en la cabeza. Lo operaron y superó el problema de salud. Hoy Moreno cree que parte de su éxito en la vida ha obedecido a su estatura, pues nadie lo olvida después de conocerlo.

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