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| 1990/04/23

MALENTENDIDOS

Fueron muchos los malentendidos que se presentaron alrededor de la posible renuncia del ministro de Gobierno, Carlos Lemos, incluyendo algunos entre el Presidente Virgilio Barco y el propio Lemos. El editor de El Tiempo, Enrique Santos Castillo, llamó el jueves en la noche al primer mandatario para preguntarle por la carta que Barco le acababa de dirigir al presidente de la Unión Patriótica, Diego Montaña, y que los noticieros de la noche y muchos colombianos habían interpretado como una desautorización del Presidente al ministro.
Cual no sería la sorpresa de Santos Castillo, cuando Barco se mostró asombrado y preguntó que podía tener de desautorización esa carta. Por su parte, Lemos, quien se sintio categóricamente desautorizado, llamo varias veces al Presidente tan pronto conoció el contenido de la carta. Todas las veces Barco se negó a pasarle al teléfono, lo que Lemos interpretó como que en Palacio se esperaba su carta de renuncia. Comenzo a actuar en consecuencia, pero recibió una serie de comunicaciones del secretario general, Germán Montoya, del canciller Julio Londoño y de Douglas Botero, amigo suyo y consuegro de Barco, solicitandole que no renunciará, que no había que interpretar la carta de Barco a Montaña en ese sentido y que el Presidente había sido muy enfático con ellos en que no habia desautorizacion. Con esta curiosa modalidad de silencio presidencial y emisarios, termino la semana sin la renuncia de Lemos.

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