La semana anterior al colapso de Interbolsa Tomás Jaramillo, un alto ejecutivo de esta empresa, se trasladó a Sao Paulo en un último intento desesperado de vender Fabricato. El potencial comprador era Vicunha, una multinacional brasileña de textiles que había manifestado interés en el negocio. La idea era escindir Fabricato en tres negocios: textil, energético e inmobiliario, pues la empresa tiene lotes valiosísimos en Bello y en zonas aledañas a Medellín así como dos pequeñas generadoras de energía. Tomás, consciente de que la situación estaba a punto de explotar, trataba frenéticamente de llegar a un acuerdo con Vicunha. Sin embargo, la multinacional requería semanas para cerrar el negocio e Interbolsa horas, por lo cual fracasó.