Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/08/29

Viejas heridas

La semana pasada el ex presidente Ernesto Samper ofreció un almuerzo en el Jockey Club para reencontrarse con varios representantes del mundo político y periodístico. Durante la reunión se habló sobre lo divino y lo humano, pero lo que más llamó la atención fue cuando le preguntaron qué rencores le quedaban del proceso 8.000. Respondió que se consideraba a paz y salvo con todos sus enemigos a excepción de tres: Mauricio Vargas, Julio Sánchez y María Isabel Rueda.

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