En sus primeras declaraciones a los medios, Moncayo reconoció el trabajo de todos aquellos que lo trajeron a la libertad, pero reservó las "gracias" más sentidas para su padre, Gustavo Moncayo, a quien le quitó las cadenas con las que todos estos años simbolizó su secuestro. "Quiero agradecer a mi papá su labor titánica inalcanzable", dijo el sargento.
Moncayo también expresó su gratitud al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a los habitantes de su pueblo natal, Sandoná (Nariño), a Colombianos y colombianas por la paz, a la tripulación de los helicópteros de la Fuerza Aérea de Brasil, al equipo de la Cruz Roja Internacional, a la senadora Piedad Córdoba y a la Iglesia Católica.
Sostuvo que es un orgullo para él, "haber portado el uniforme a lo largo de todo este tiempo, viviendo muchas cosas, muchísimas, todo por amor al pueblo colombiano".
Sobre la marcha realizada por su papá para pedir su liberación, el uniformado sostuvo que fue duro escuchar a través de la radio esa circunstancia.
El sargento Moncayo se declaró feliz por el reencuentro con su familia y calificó como “asombroso” el cambio de todos sus seres queridos. “Sin embargo, siguen siendo aquellos seres amorosos. Siempre me han brindado su apoyo”, añadió.
Y sobre el mundo que encontró dijo: “Todo ha cambiado. La tecnología me deja admirado, lo poco que visto hasta ahora”.
Un llamado
El militar aprovechó la rueda de prensa para transmitir un mensaje de dos de sus compañeros que continúan secuestrados: Édgar Yesid Duarte y José Libio Martínez.
“Ellos solicitan que alguna organización no gubernamental de carácter internacional ayude a gestionar su libertad. Ellos dos, particularmente, me manifestaron que sus vidas corrían peligro. Yo traigo ese mensaje para que alguna organización tome nota”, dijo.
Sobre el sargento Martínez, quien ahora es el secuestrado más antiguo en poder de las Farc, afirmó que se encontraba tranquilo. “Lo ha caracterizado una tranquilidad inamovible”, contó y destacó la fortaleza que durante estos 12 años le transmitieron sus compañeros de cautiverio.
Al preguntarle su opinión sobre las Farc, Moncayo dijo que lo que él piensa no cambiará el rumbo de la historia del país, pero quiso dejar claro que “existe en Colombia una realidad”. “Parecen invisibles, pero ahí están. Y no se puede negar”, añadió.
Un operativo extenso y polémico
A las 5:45 de la tarde del martes, cuando el helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea de Brasil aterrizó en el aeropuerto de Florencia (Caquetá), terminó el operativo humanitario que le devolvió la libertad al sargento Moncayo. Fue una misión extensa y polémica que duró más de seis horas.
Ya el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) había anunciado minutos antes el éxito del operativo a través de un comunicado. "El CICR expresa su gran satisfacción porque ambas misiones humanitarias se hayan podido llevar a cabo con éxito, gracias a los esfuerzos conjuntos del Gobierno y la Fuerza Pública de Colombia, del Gobierno de Brasil, de los miembros de la Comisión de Colombianos y Colombianas por la Paz, de la Iglesia, así como de las Farc", dijo.
Aunque inicialmente estaba previsto que la comisión humanitaria, encabezada por la senadora Piedad Córdoba, dos delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y monseñor Leonardo Gómez Serna, partiera sobre las 9:00 de la mañana del martes desde el aeropuerto de Florencia (Caquetá), el clima hizo necesario que se aplazara por dos horas la misión. Finalmente, sobre las 11:15 de la mañana, la aeronave que transporta la comitiva humanitaria finalmente despegó y cumplió con éxito su objetivo.
Durante el operativo trascendió que las Farc le entregaron a la senadora Piedad Córdoba las coordenadas donde supuestamente están los restos del mayor Julián Ernesto Guevara, muerto en cautiverio. Esta información fue confirmada por la congresista a su regreso.
Sobre este hecho, el CICR reiteró su disponibilidad, en cualquier momento, “para facilitar la liberación de otras personas privadas de libertad, así como la entrega de los restos mortales del mayor de la Policía”.
En medio de la expectativa por el retorno del uniformado también hubo polémica. La cadena venezolana Telesur divulgó las primeras imágenes y fotos de Moncayo mientras esperaba la llegada de la misión humanitaria y cuando ya estaba reunido con ella.
La publicación del material provocó la reacción del Gobierno nacional, que argumentó que dentro de los acuerdos establecidos en torno al operativo humanitario estaba la no divulgación de imágenes de la misión.
"El Gobierno nacional rechaza que un medio de comunicación se preste para hacerle propaganda a un grupo terrorista y secuestrador como las Farc (...) la senadora Piedad Córdoba y monseñor Leonardo Gómez debieron exigir el respeto a la filosofía del acuerdo que era el de hacer un operativo discreto y cuya única finalidad era devolverle la libertad a un secuestrado", dijo el comisionado de Paz, Frank Pearl, en un comunicado.
Sobre la polémica, la senadora Córdoba sostuvo que ella no tuvo conocimiento del destino de ese material y explicó que en otros operativos era común ver a miembros de las Farc con cámaras.
La congresista no ocultó su enojo y se declaró “irrespetada”. Además, criticó que se ponga este tipo de temas por encima de la liberación de un secuestrado. Con ella coincidió monseñor Leonardo Gómez Serna, quien insistió en que este momento debe ser de felicidad por el retorno de Moncayo.