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| 9/5/2017 12:00:00 AM

Insectos del Tequendama, en riesgo

La biodiversidad de Cundinamarca puede verse afectada si no se toman medidas para proteger los ecosistemas naturales.

A solo 30 minutos de Bogotá queda la provincia del Tequendama. Muy seguramente todos han escuchado de su famoso salto y de las temerosas historias de su ‘Hotel Suicida’ que funcionó desde 1927 hasta 1990 y donde se cree que las energías del más allá incitaban a los visitantes a saltar.

También es posible que la mayoría conozca ese mito muisca que cuenta que el dios chibcha Bochica formó el salto ‘místicamente’ para evacuar las aguas que inundaban la sabana de Bogotá. Pero en esta provincia hay mucho más que leyendas, historias de horror, supersticiones y una impactante caída de agua de 157 metros de altura.

A las afueras de Bogotá, en la región del Tequendama, está la Granja Ecológica El Porvenir, epicentro de importantes investigaciones científicas. Con más de 100.000 metros cuadrados, la granja alberga varios nacimientos y reservas de agua, cultivos hortícolas y frutales y un área de recuperación del bosque andino. En 2009, el Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional desarrolló aquí un proyecto que buscaba crear conciencia entre los ciudadanos para que valoraran toda la riqueza natural de la región.

El entomólogo (cientifíco dedicado a estudiar insectos) de la Universidad Nacional Germán Amat asegura que “hay que tomar medidas urgentes para proteger áreas parecidas a las del Tequendama porque ahí se puede conservar un poco el patrimonio biológico del departamento”. Pero, ¿por qué es importante proteger estos ecosistemas?

Colombia es uno de los países más ricos del mundo en variedad de insectos. Hasta el momento, se conocen alrededor de 30.000 especies de las 60.000 que se cree que existen. Hay más o menos 4.800 himenópteros (avispas, abejas, abejorros) y 3.020 lepidópteros como las mariposas.

Por su parte, Cundinamarca cuenta con una gran biodiversidad entomológica. El hábitat de mayor importancia en la provincia del Tequendama es el ‘Bosque de Niebla’. Sus condiciones ambientales (influencia de nubes y captación y condensación de gotas de agua) promueven la variedad de insectos en la zona. Es interesante que este territorio, a pesar de la fuerte presencia humana –que ha alterado y vulnerado la región–, mantenga una alta diversidad de ellos.

El grupo de investigadores de la Universidad Nacional se llevó una sorpresa cuando identificaron 80 especies de insectos de las 130 que se cree existen en esta región del Tequendama. En principio se pensaba que estarían extintos pero, a pesar de la crítica situación ambiental, siguen en la zona. Encontraron, entre otras especies, libélulas, grillos, mantis, cucarachas, chinches, cigarras, mariquitas, saltahojas, escarabajos, gorgojos, avispas, abejorros, moscas y mariposas.

Todos estos insectos –o por lo menos una gran parte de ellos– son beneficiosos para el ser humano. Por ejemplo, hace poco se descubrió en un laboratorio de La Mesa que la harina de grillo puede servir para combatir la desnutrición debido a que tiene un 65 por ciento de proteína animal (lea los detalles de esta iniciativa en la página 66). Además las larvas, también ricas en proteína, pueden ser utilizadas para alimentar al ganado porcino.

La actividad humana en esta región cercana a la cordillera Oriental está poniendo en riesgo a especies como el abejorro Bombus, porque estos insectos construyen su alimento a partir del polen y del néctar de las flores, cada vez más escasas por la reducción de la fauna y la flora. Estos insectos polinizan y facilitan la reproducción de las plantas.

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