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| 9/6/2017 12:00:00 AM

Cuando Grace Kelly vino a Colombia en busca de esmeraldas

La actriz estadounidense estuvo en Fusagasugá, el río Magdalena y Cartagena filmando ‘Fuego verde’, una historia inspirada en nuestras gemas.

Peter W. Rainier nació en 1890, en la parte trasera de una carreta halada por bueyes que transitaba por alguna vía del Reino de Suazilandia, al sur de África. Recorrió el continente al que sus padres, de origen británico, llegaron motivados por la búsqueda de oro. Combatió en las dos guerras mundiales y, como si su objetivo hubiera sido dedicarse a la acumulación de sellos en su pasaporte, invirtió el tiempo transcurrido entre estos conflictos militares en buscar esmeraldas en Chivor (Boyacá).

Este trotamundos recibió del consorcio Colombia Emerald Development Corporation, con sede en Nueva York, el encargo de venir al país. Rainier se estableció con su familia y documentó la experiencia en el libro Green Fire, publicado en 1942. La Metro-Goldwyn-Mayer adquirió los derechos de las memorias de Rainier, y en 1954 produjo una película homónima, dirigida por Andrew Marton y conocida en español como Fuego verde.

No se trató de una obra menor: la protagonizaron Grace Kelly y Stewart Granger, quienes estuvieron en Fusagasugá, el río Magdalena y Cartagena para rodar algunas de las escenas. La visita de estas estrellas fue registrada por el fotógrafo Nereo López para la revista Cromos, aunque en el caso de Granger no fue una experiencia grata, como lo relató en Sparks Fly Upward, su autobiografía: “Todo estaba polvoriento, sucio y lleno de moscas y solo Dios sabe por qué fuimos allí, no vi una sola mina de esmeraldas, que era el tema de nuestra historia”.

La trama transcurre en las inmediaciones de Carrero, una mina ficticia que, a pesar de los leopardos y los bandidos que la acechan, se convierte en la obsesión del ingeniero Ryan X. Mitchell, papel interpretado por Granger y correspondiente a Rainier en la historia. El antagonista es el Moro (Murvyn Vye), inspirado en un delincuente que en el libro original recibe el nombre de Joaquín. Al parecer, para la versión fílmica no fue necesario exagerar lo escrito por Rainier sobre este hombre: “Me retó a un duelo y fue la persona más malvada que conocí en toda mi vida”. El toque hollywoodense de este relato corre por cuenta del romance que se desarrolla entre Catherine Knowland (Kelly) y Mitchell. Knowland está a cargo de una hacienda cafetera bastante cercana a Carrero, evidencia del antiguo historial del café y las esmeraldas como símbolos internacionales de Colombia.

A pesar de que la caracterización del Moro parece influenciada por la apariencia de bandidos mexicanos como el popular Joaquín Murrieta –pudo ser por su condición de tocayo del enemigo de Rainier–, la película hace un gran esfuerzo por recrear un ambiente fiel a la realidad en escenas en las que Granger aparece jugando tejo, que en la correspondiente reseña del crítico Bosley Crowther, publicada el 25 de diciembre de 1954 en The New York Times, es descrito como una de tantas “competencias de juegos nativos”. La crítica de Crowther concluye con una apreciación sobre los que tal vez serían los verdaderos protagonistas de esta película: “La única pregunta que uno podría plantear en la actualidad tiene que ver con los valores involucrados. Con los precios de hoy, el café y las esmeraldas son casi igual de queridos”.

Promocionada como una película a todo color, esta historia sobre la piedra verde más apetecida por la humanidad retrató a Colombia como el escenario de una aventura de la talla de Indiana Jones. Una travesía que, sin necesidad de guiones, ha sido documentada por los testimonios de personas como Rainier, que conocieron de primera mano todo lo que la sed por esta gema puede ocasionar.

Décadas después del estreno en salas de cine de Green Fire, en los años noventa, el periodista estadounidense Thomas Quinn escribió una serie para televisión que también comparte el nombre con el libro de Rainier. La trama de este Fuego verde transcurre en la zona minera de Boyacá y, de acuerdo con una noticia publicada el 26 de julio de 1996 en El Tiempo, generó molestia entre esta población: “Según autoridades y ciudadanía de Muzo, Otanche y Chiquinquirá, este trabajo de televisión no corresponde, en ningún momento, a la realidad de la zona y lo que ocurre es que está desvirtuando la actual situación de tranquilidad que vive la región”.

Protagonistas en la pantalla grande y en la chica, al valor de las esmeraldas hay que sumarle que, de cierta forma, se les debe que Grace Kelly haya visitado Colombia.

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