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| 7/2/2017 12:00:00 AM

No es fácil ser niño en Colombia

Save the Children y el gobierno canadiense lo saben, por eso ensamblan sus esfuerzos con escuelas, colegios y comunidades. Creen en la educación como la más poderosa herramienta para que los niños y niñas trasladen sus derechos del papel a la realidad.

El año pasado, Juan David y Bienvenida, dos adolescentes de Tumaco, Nariño, recibieron una invitación muy particular: los niños y niñas de Noruega querían tenerlos de visita en su país durante la entrega del Premio Nobel de la Paz. Desde hace 15 años, los más chicos del país nórdico preparan un encuentro con el galardonado el día previo a la ceremonia principal. En 2016 tuvieron la idea de compartir ese espacio con dos niños colombianos, entonces, Juan David, de 14 años y Bienvenida, de 13, fueron seleccionados por sus compañeros participantes de los programas de Save the Children Colombia, una organización que trabaja por la infancia y el derecho a disfrutar de la niñez.

Juan David y Bienvenida tienen un pasado convulso como víctimas del conflicto armado, pero en Oslo, dejaron a un lado sus tristezas y se presentaron en eventos públicos con una confianza arrolladora, seguros de representar a todos los niños y niñas de Colombia. "Cuando tuvo la oportunidad de hablar con el presidente Santos, delante de una audiencia gigante, Juan David le preguntó: ‘Señor presidente, ¿qué ha pensado para aumentar el gasto social y la inversión en la niñez colombiana?‘", recuerda María Paula Martínez, directora de Save the Children Colombia, quien los acompañó en el viaje. "Para todos era asombroso verlos tan empoderados. Hasta hace dos años eran niños tímidos y hoy son todos unos expertos en sus derechos y en las necesidades que tienen para realizarlos".

Ambos participaron en reuniones con líderes juveniles y con organizaciones sociales, les enseñaron a los noruegos cuán difícil es ser niño en Colombia, intercambiaron ideas, tuvieron tiempo de patinar sobre hielo y hacer montones de amigos.

El encuentro cobra especial sentido cuando se revisan las más recientes cifras de los estudios de Save the Children sobre las condiciones de la infancia en el mundo. Noruega sobresale como el mejor país para vivir la niñez, en cambio Colombia ocupa el puesto 118 entre 172 países, con la cuarta tasa más alta de homicidios infantiles, y el deshonroso quinto puesto entre los países donde los niños y niñas resultan más afectados por el conflicto armado.

Por estas y otras razones, Save the Children tiene presencia en el país desde los años ochenta. A partir de ese momento, y gracias a la cooperación internacional, a las donaciones de empresas, de particulares, del gobierno colombiano y de la misma organización en naciones desarrolladas, siete departamentos han sido intervenidos en aspectos como fortalecimiento escolar, atención a emergencias, salud, nutrición, protección y reducción de pobreza.

Canadá es uno de los principales donantes a la causa de Save the Children en Colombia, especialmente en temas de educación en zonas rurales en riesgo de desastres naturales o afectadas por el conflicto armado. Sus prioridades en materia de cooperación internacional coinciden con las de la organización, y se resumen en: realización de los derechos de la infancia, protección a los niños y, especialmente a las niñas, seguridad alimentaria y crecimiento sostenible. En esta alianza de cooperante y organización humanitaria, Canadá exige que los recursos sean empleados en beneficiar a las poblaciones más vulnerables.

Por su parte, Save the Children enfoca la ejecución en escuelas, colegios y comunidades de Nariño, Cauca y Caquetá, identificadas en condiciones de extrema pobreza por el gobierno colombiano. "Muchos de los niños y niñas de varios de estos municipios en estos departamentos han sufrido a causa del desplazamiento, el homicidio o desaparición de sus padres y actualmente siguen en riesgo; de ahí que debamos fortalecer cualquier estrategia que favorezca su permanencia en el colegio y no sobren los esfuerzos dirigidos a su protección", comenta Martínez.

Un modelo para salvar a la niñez

Save the Children ha desarrollado y comprobado, con el paso de los años, un modelo de intervención en el que basa todos sus programas a lo largo del territorio nacional.

1. Fortalecimiento a las instituciones educativas, a los rectores y docentes para ayudarles a desarrollar educación de calidad.

2. Estrategia de género. “Entendemos la importancia de atender las diferencias y las afectaciones que trae ser niño o niña de acuerdo con las culturas”, reconoce Martínez.

3. Generación de espacios protectores amigables de participación donde los niños, niñas y adolescentes reciben apoyo psicosocial, estrategia para mejorar la salud escolar y comunitaria y prevención de riesgos y desastres.

4. Planes educativos. Apoyo y orientación a las escuelas y colegios para que apliquen a recursos y convocatorias.

5. Prevención en el riesgo. Como lo explica Martínez: "Muchos de los colegios están en situaciones de riesgo: cerca de estaciones militares, con ausencia de agua o de infraestructura sanitaria, a largas distancias de los hogares, etcétera".  Juan David y Bienvenida compartieron y aprendieron desde niños en varios de estos programas de Save the Children. Hoy se perfilan como jóvenes líderes. Para Martínez, ellos son la recompensa y la evidencia de que invertir en la gente sí vale la pena. "Tenemos la certeza de que contribuimos a la paz. Creemos que la escuela es un espacio protector por excelencia y seguiremos colaborando con su fortalecimiento. A nuestros cooperantes les garantizamos que su esfuerzo está llegando a los más necesitados, porque tenemos una confianza ganada en los territorios".

Un guardián de infancia

Es una persona que quiere ayudar a los niños y niñas colombianos para que tengan mejores oportunidades, sean protegidos, tengan acceso a salud y educación de calidad, además de conocer y ejercer sus derechos a través de un aporte mensual voluntario.

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