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| 6/27/2017 12:00:00 AM

En ellos se inspiró García Márquez para crear los personajes de Cien años de soledad

La mayoría de los personajes de ‘Cien años de soledad’ están perfilados a partir de los rasgos de quienes llegaban a la casa del escritor en Aracataca.

Gabriel García Márquez vivió en carne propia su magia. Al navegar los ríos que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta, muchos años después de escribir ‘Cien años de Soledad‘, fue sacudido por una ráfaga de mariposas amarillas.

Enseguida, el capitán de la canoa le dijo que cuando él era niño no había visto aquellas piedras pulidas que parecían huevos prehistóricos, ni las mariposas amarillas que revoloteaban en los ríos de la sierra y lo perseguían como si fuera Mauricio Babilonia. Le aseguró que todo aquello había aparecido después de ‘Cien años de soledad‘. Era el colmo de la poesía.

Trazos de Macondo

García Márquez escuchó por primera vez a sus 5 años la palabra Macondo, un día en que acompañó al abuelo al Comisariato de la compañía bananera, y Luis Emilio Correa, jefe del lugar, dijo: “Vámonos a la estación, que ya el tren salió de Macondo”. Era el nombre de una hacienda bananera de la United Fruit Company. El niño vio el letrero en la entrada de la finca, y descubrió más tarde que Macondo, además de ser un árbol de la zona con el que se hacen canoas y camas, es un juego primitivo de la región, una tribu errante en África y una especie de plátano.

El duque de Marlborough

La primera canción que aprendió de memoria en la escuela montesoriana de Aracataca, a los 4 años, fue "Mambrú se fue a la guerra, qué dolor qué dolor, qué pena". Le preguntó a su abuela Tranquilina Iguarán quién era ese personaje, y ella le dijo, con seriedad convincente: “Un militar muy valiente que estuvo con tu abuelo en la guerra de Uribe Uribe”.

Luego supo que Mambrú era el apodo de John Churchill, general inglés del siglo XVIII. "Lo que lo implantó en la historia no fueron sus memorables hazañas de guerra sino la canción de burla de su derrota final, compuesta por los franceses –tal vez soldados rasos– que niños y adultos del mundo siguen repitiendo en diversos idiomas", relató el propio Gabo.

Huelga que terminó en matanza

En la trasposición de los hechos reales de la Masacre de las Bananeras, García Márquez deja en esta novela los nombres propios del general Carlos Cortés Vargas y de su secretario, el mayor Enrique García Isaza, responsables del decreto que declaró a los huelguistas como malhechores y facultó al Ejército para matarlos. El pliego de peticiones, con sus nueve puntos,al igual que el instante en que el Ejército dispara y masacra a los trabajadores, son hechos verificados por la historia.

Los militares al mando del general Cortés salieron al día siguiente a justificar su atrocidad, recogiendo firmas para entregarlas al gobierno. Fueron a Aracataca a pedirle la firma al abuelo de García Márquez quien, por supuesto, estaba en contra del régimen conservador y de los hechos ocurridos.

Úrsula Iguarán

Es la matrona de Macondo, la síntesis de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, madre del escritor, quien vivió su embarazo en las tierras de sus ancestros en La Guajira. Parió a García Márquez en Aracataca, el 6 de marzo de 1927.

Aureliano Buendía

El coronel liberal Francisco Buendía, que enfrentó al régimen conservador en 1895 en Aracataca, fue el primer Buendía que García Márquez escuchó desde niño de los labios de su abuelo Nicolás Márquez Mejía y de su abuela Tranquilina.

Junto a la memoria de su abuelo coronel y la suma emocional de todos los coroneles salidos de la Guerra de los Mil Días, García Márquez empezó a construir su personaje entre 1948 y 1950. El coronel Aureliano Buendía apareció en una de sus columnas de El Heraldo en 1950. Es una suma del general Rafael Uribe Uribe y el abuelo Nicola´s, con rasgos fi´sicos de Clemente Escalona, padre de Rafael Escalona.

Remedios la Bella

La fatídica mujer virgen que enloquece a los hombres y los lleva a morir de amor, y se eleva al cielo de Macondo, en cuerpo y alma con la sábana de Amaranta, es la síntesis de Remedios, la joven que trabajaba en el servicio doméstico de la familia de Gabo en Aracataca. Desapareció un día de la casa y la madre del escritor dijo: "Se fue volando".

Francisco el Hombre

Es la síntesis de los juglares del Caribe colombiano, cuyas historias cantadas a pie o en burro las reencontró García Márquez cuando vendía enciclopedias en sus correrías por el Cesar y La Guajira. Está inspirado en el músico Francisco Moscote, que una noche, hastiado de no tener contendores, desafió al diablo cantando el credo al revés.

Melquíades

El autor jamás había revelado cómo gestó a este personaje. Lo supimos el martes 14 de abril de 1992 al arribar al puerto de Cartagena el barco francés que llevaba el nombre de Melquíades. Nos dijo: "Quiero contar un pequeño secreto que no he dicho nunca, y es que Melquíades (...) estuvo inspirado en Nostradamus".

*Editor cultural de El Universal.

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