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| 6/27/2017 12:00:00 AM

"La calidad cuesta"

A pesar de garantizar el 75 por ciento de la cobertura en educación superior del departamento, de contar con programas únicos en la región y estar acreditada, los recursos que recibe la Universidad del Magdalena son escasos. Su rector, Pablo Vera, hace un llamado al gobierno y propone soluciones.

De cada 100 bachilleres en la Región Caribe, solo 27 ingresan a la universidad. Una cifra que evidencia la necesidad de fortalecer el acceso a la educación superior y brindarles así a las nuevas generaciones, especialmente a las que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad, la posibilidad de forjarse un futuro mejor.

Sin embargo, este esfuerzo resulta cada vez más agotador para instituciones como la Universidad del Magdalena, por cuenta de los recursos insuficientes para garantizar mayor cobertura, programas innovadores y de calidad y una planta docente acorde con el número de estudiantes.

El 50 por ciento del presupuesto de esta institución se compone de aportes de la Nación, 25 por ciento corresponde a las matrículas y el resto a ingresos generados por el campus. Pablo Vera, rector de esta universidad, analiza las implicaciones de unas transferencias demasiado bajas para una universidad acreditada, que se ha visto obligada a buscar otras formas de financiarse. Además de resaltar las falencias del sistema de transferencias, Vera propone soluciones.

SEMANA: ¿Por qué asegura que el dinero que recibe de la Nación es insuficiente?

PABLO VERA: Son cerca de 20.000 estudiantes y un presupuesto de 104.000 millones de pesos, que tiene una renta por alumno de cerca de 2.200.000 pesos al año. Una cifra bastante baja si se compara, por ejemplo, con el promedio general de las 32 instituciones del Sistema Universitario Estatal que está en el orden de los 4.300.000 pesos y el del Caribe, que se encuentra alrededor de los 3.500.000 pesos. Además esta es una universidad que ha crecido en su oferta académica y matrículas, pero cuyo presupuesto no lo ha hecho en la misma proporción.

SEMANA: ¿Este presupuesto tan estrecho no ha afectado el crecimiento y fortalecimiento de la oferta académica?

P.V.: Hemos hecho un esfuerzo importante, que lamentablemente no se ve reflejado en una transferencia más equitativa. La Universidad del Magdalena es la segunda universidad pública de la Región Caribe con acreditación de alta calidad, con ocho programas acreditados y un importante impacto social, pues son cerca de 37.000 egresados de pregrado (y otros 2.000 de posgrado), además del reconocimiento de sus grupos de investigación.

SEMANA: ¿Y el impacto en el departamento?

P.V.: Somos la única universidad pública que atiende al Magdalena. Pero además hay una particularidad: cada vez somos más subregionales. No podemos cerrarles las puertas a los estudiantes que llegan de otros departamentos. En medicina, por ejemplo, el 62 por ciento de los alumnos provienen de departamentos diferentes al Magdalena. Tenemos el único programa de cine y audiovisuales del Caribe y dada la importancia de la institución nos hemos puesto a buscar apoyo financiero en otros departamentos.

SEMANA: Si consiguieran que el gobierno aumentara el dinero de las transferencias que les entrega, ¿qué podrían hacer que no hayan logrado hasta ahora?

P.V.: Ampliar la cobertura, diversificar la oferta y abrir nuevos programas que significan más profesores e infraestructura. También necesitamos ampliar la oferta cultural y crecer en cuanto a la formación de los educadores. Lo que pedimos es la posibilidad de contar con más recursos para reinvertir en formación de capital humano y en investigación.

SEMANA: ¿Estamos hablando de un problema de la Universidad del Magdalena o del sistema?

P.V.: Del sistema de financiación. Hoy, en realidad, son muchas las universidades regionales con una transferencia muy bajita. Decidimos alzar la voz por la legitimidad que nos da la acreditación institucional y mi preocupación como rector es mantenerla, pero la calidad cuesta.

SEMANA: ¿A qué se refiere?

P.V.: El Consejo Nacional de Acreditación hace una serie de recomendaciones: aumentar el número de profesores de planta, tenemos 226 y debemos pasar a 300 este año; fortalecer la visibilidad en investigación y reforzar la estrategia de internacionalización. Pero, por ejemplo, enviar un estudiante de intercambio fuera del país vale tres o cuatro veces lo que paga en matrícula, solo en tiquetes y seguros. Hemos hecho un esfuerzo y se han ido 100 este año, que cuestan cerca de 3.000 millones de pesos anuales.

SEMANA: ¿Cómo podría solucionarse esta problemática que comparten muchas de las universidades del país?

P.V.: Con un modelo de financiación que esté vinculado a una canasta básica, como pasa en secundaria y dependiendo de los programas que tenga cada universidad, transferirle; además de unos recursos adicionales por resultados, calidad e impacto.

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